Distancias
Ausencia. Separación de un lugar, tiempo que dura el alejamiento. El mismo que se esconde tras la privación de un sueño.
Por más que lo intente, jamás seré capaz de hacer de mi vida un telegrama. Tratamos de contar las horas, los segundos, los minutos que pasan, aunque nadie pueda medir el mañana. Mientras el espejo del alma no siempre se viste con la misma cara, mi tez a veces radiante, a veces pálida, busca escaparse entre suspiros de almohada.
Sin la capacidad de diferenciar entre prosa, blogs, noticias o poetas, esta misma mesa contempla los titulares de mi diaria meta. Sin necesidad de derramar la sombra quebrada por entre las letras, entre silencios y noches sin sueño intento buscar las ideas que se alejan. Se me alejan.
Dejo atrás la apología de la nostalgia, la añoranza de una realidad desvirtuada. Atrás quedan las bulímicas tristezas, las tormentas que te arrastran. Hacer de mi presente el que busco, el que quiero, el que deseo, tan sólo requiere dibujar su camino en cada sueño. Soñemos.
Por más metros que la vida me tome ventaja, por más minutos que entre relojes atraviesen las sábanas, no podrán hacer de mi ausencia su distancia. Tu distancia.
En el orden correcto
Transmitir. Hacer llegar a alguien algún mensaje o comunicar estados de ánimo. Parece no haber persona o empresa dueña de la visión, misión o valores que representa.
Perseguir un objetivo es tan costoso que preferimos copiar las motivaciones de otros. Nos definimos creativos en un ejercicio de carente creatividad. No dejamos de exponer nuestro carácter innovador mientras nos alejamos de su propia definición. Aunque unificar criterios sea necesario, nadie obligó nunca a plagiarlos.
Que alguien me explique cómo sentir unos colores entre paletas de blanco y negro. Hemos convertido el copiar y pegar más que en una rutina, en una enfermedad. No es de extrañar que entre tanto emprendedor enamorado de su idea haya tanto desencantado del día a día. Un proyecto motiva, pero son las personas las que le dan vida. Sentir de manera parecida no es sentir de forma igual.
Transmitir ese atributo diferenciador es más que complejo cuando ni nosotros mismos lo conocemos. En estos tiempos es más que un riesgo entrar en una batalla sin saber de qué lado nos posicionaremos. Olvida táctica, estrategia, bibliografías o herramientas que condicionen tu propia mente, tus ideas. Nuestra percepción jamás entenderá de la conquista de lo ajeno. Es la única razón, la única distinción que siempre poseeremos.
De fuera a dentro. De dentro a fuera. Secuencial o quizá en paralelo. Simplemente imagina que buscas el orden correcto.







