31dic/09
El tiempo pasa. Las agujas del reloj, empecinadas en ir más aprisa, anuncian una nueva despedida. Es un día cualquiera, quizás el fin de un año o el comienzo de su nueva vida. Mientras me empeñaba en esperarlo, olvidé buscar los motivos diarios, los que no constan en calendarios.
Cuando dejé de pensar que innovación no era tecnicismo sino talento, era sólo cuestión de tiempo que tras cada frase descubriera algo. Sin saber cómo, cuándo ni dónde, aparté las tristezas mías y de otros, recuperé la sonrisa hecha palabra y desterré cicatrices olvidadas.
Somos la suma de todos nuestros recuerdos. Porque nunca, nunca se empieza de cero, no necesito ni quiero distorsionar un solo momento. En pocas semanas me habéis permitido encontrar un hueco, conoceros, algunos más, a otros menos. No puedo hacer más que agradecerlo. Es difícil explicar lo que se siente tras escuchar que se valora lo honesto, que en la distancia, un abrazo pueda ser sincero. A sabiendas que todo pueda cambiar, dejo constancia hoy, en 2009, que el inesperado compañero que no entiende de años ni de décadas, cambió el curso de mi retorno y del mañana que espero.
Gracias por adelantar la llegada del nuevo año, por prestarme un pedacito de tiempo, por hacer lo mío vuestro.
Finalidad, sencillez, afán, generar, debate, jerarquía, Esperanza, entrever, somos, risas, nosotros, obligar, Libertad, espontaneo, luz, amores, erratas, servir, Innovar, anhelo, buscar, caricias, nunca, exigencia, Zarpar, determinación, voz, intimar, apoyar, contraste, Deseos, osadía, escondidos, almohada, tañer, lograr, Opiniones, vigilia, detrás, sueños, caminos, urdidos, Satisfacer, compensar, íntimo, sufrido, ver, idear, Mentiras, silencio, perdón, apremio, salvar, Ideas, brillantes, sencillo, genio, Logros, humanos, generar, talento, Desafios, conquista, deseo, oportuno, esquivo, Ignorar, evitable, todo, destino, apostemos, Estilo, dulzura, destronar, olvido, tolero, Zaherir, censura, nimieces, sentido, observo, vivir, ¡vivir!
29dic/09

Forografía: Víctor Nuno
Para todo y para todos, el tiempo siempre transcurre a un ritmo de 60 segundos por minuto. Ese es el tiempo estimado para seguir a alguien en Twitter. Una breve biografía que no ocupa más de un párrafo a modo de introducción es para mí más que suficiente para la primera impresión.
Sin querer ofender a nadie, la verdad es que he prescindido de los manuales que establecen las pautas para conseguir miles de seguidores, así como las páginas y las aplicaciones que automatizan estos procesos, ya que no me aportan lo esencial.
Creo que no cuesta ningún trabajo dedicar parte de nuestro tiempo a conocer mejor a cada nuevo seguidor, leer su introducción, acceder a su perfil o a su página y tener un primer acercamiento mandando un simple mensaje de agradecimiento. No es que sea una norma, pero a mi juicio, las redes las componen personas, así que tenemos que actuar como tales. La tecnología es útil, pero sumamente fría, tratemos de humanizarla.
Esto es tan válido tanto para quien tiene un follower como diez mil. Cada cual puede gestionar sus contactos como buenamente crea, tener una relación 1 a 100 si considera que no puede estar atento a todo, pero que nadie se lleve a engaño, hay muchas formas de optimizar la productividad en Twitter, un ejemplo es este post de J.M. Bolivar. Incluso se puede rizar el rizo, otorgando mayor o menor importancia a lo que estimemos oportuno en los ajustes de las llamadas a la API de Twitter.
Es complicado saber lo que alguien nos puede aportar si no lo experimentamos por nosotros mismos. De hecho, una vez que entras en esta dinámica en la que conoces a tus seguidores y ellos te conocen a ti, se multiplican las probabilidades de que acabes encontrando más contactos de tu interés. No es una estrategia en sí, es sentido común. Cuanto más te conozcan, más hablarán de ti, cuanto más hablen de ti, más se interesarán por lo que digas o calles. En cualquiera de los casos, siempre estás a tiempo de hacer algo "tan terrible" para muchos como un "unfollow". Ni nadie está obigado a leerte ni tu autoestima se calcula en base a retuits+followers.
El día que aprendí a seguir a un follower descubrí que se pueden crear vínculos entre desconocidos, que no existe persona por desconocida que sea que no pueda aportar, que esas "arrobas" que preceden a los pseudónimos no se asocian sólo a un nombre, sino a una persona con la cual puedes llevarte horas y horas hablando, que todo el mundo agradece un reconocimiento, un buenos días o un "ahora lo miro".
"No deja de ser humillante para una persona de ingenio, saber que no hay tonto que no le pueda enseñar algo". (Jean Baptiste Say)
28dic/09
A medida que pasan los días, más convencido estoy de haber escogido el momento oportuno para diseñar esta nueva etapa. Sin mirar el calendario, lejos de adornos y de cánticos, voy sintiéndome arquitecto de mi propia vida.
Mis primeros esbozos no han sido sobre planos, sino sobre páginas como esta. Hace mucho que inicié ya el proyecto, más de lo que cualquiera pueda imaginar. Unos 30 años atrás, cuando nadie conocía el significado de red social o se planteaba la importancia de la privacidad. En esa época no había manuales que aconsejaran debatir, opinar o contrastar para ganarse la reputación, era una necesidad como tantas otras para destacar.
Tratar de buscar soluciones ajenas era más que un ejercicio de empatía. Compartir conocimientos, el mejor método para aprender y al mismo tiempo enseñar. Jamás necesité asistir a ningún curso de networking para aprender a relacionarme, siempre lo creí inherente a las personas.
Y todo ello acorde a mis principios, unos principios que siempre he creído universales y que ahora, sólo ahora, parecen cobrar el valor que desde hace siglos se le ha intentado dar.
No me explico qué necesidad hay de frivolizar en unos pasos la construcción de una identidad digital. No es cuestión de dónde o en cuántos sitios se deba estar, todo sería más simple si nos limitáramos a mostrarnos tal cual.
Es como me descubro hoy. Para bien o para mal, mi identidad digital es pareja a mi “auténtica realidad”.
“Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar” (Elliot Gould)
26dic/09

Fotografía: Víctor Nuno
Siempre habrá detalles que escapen a nuestra razón. Evitamos pensar en ellos, los esquivamos en cierta forma, ya sea por no romper esa magia o por no sentirnos unos completos ignorantes. Pero cada día que pasa crece mi analfabetismo punto cero, se hace más latente, no encuentro la forma de plasmar este mundo digital en mi mente analógica.
Para expresarnos en Twitter tenemos a lo sumo ciento cuarenta caracteres, no entiendo cómo se necesitan cientos de páginas o miles de palabras para intentar definir qué es, qué nos aporta. Y no tengo la respuesta, ni jamás la tendré.
Una biografía no puede sintetizar una vida sin perder aquellos detalles que sólo el protagonista podría definir, al igual que sus minúsculas pinceladas son las que hacen de esa historia algo único, irrepetible. Como lo es cada Tweet, por frío que pueda parecer. Un simple enlace o dos palabras sin sentido son más que suficientes como para crear una nueva percepción, cambiar el orden de aquello que estábamos pensando, despertar una nueva curiosidad, incitar a responder o a difundir.
Por lo tanto, quizá se pueda describir qué funcionalidad tiene una aplicación en unos pocos párrafos, pero no así el impacto tiene sobre cada uno de nosotros, los que lo usamos y los que ni siquiera saben de su existencia. No lo voy a negar, me he vuelto adicto a Twitter por enseñarme, entre otras cosas, que:
“Tras cada palabra no se esconde una persona, en cada línea se presenta de una forma diferente”.
“Ciento cuarenta caracteres son más que suficientes para alegrar un día”.
“No todo el que responde o colabora tiene afán de protagonismo, simplemente está aquí y ahora”.
“El pasado, presente y futuro cobra un valor bien diferente cuando viene arropado por otros”.
“No es extraño querer saber de todo, lo extraño es creer saberlo todo”.
Podría hacer una lista interminable, pero siempre habrá detalles que escapen a nuestra razón.
¿Cuál es la tuya?
23dic/09
Dos mil nueve, no te despido con recelo, tristeza o amargura. Has sido un año duro, pero ¿acaso no todos lo sois? Puede que adelantase las manecillas del reloj unas cuantas semanas, las suficientes como para creer que has desaparecido, que ya te relevado con tu digno sucesor. No le muestres envidia, así yo no te guardaré rencor. Es el momento de abdicar, de que tomen tu relevo, que pases a mi recuerdo.

Dos semanas han bastado para diferenciar mi vigilia del sueño, para reafirmar que de hecho he vuelto, un retorno que espero que hayas visto y que perdure en el tiempo. Quizá es tarde para ofrecerte nada, tan sólo un sincero lo siento, en mi nombre y el de todos, por creerte único culpable.
Como buen maestro que has sido, guardarás en secreto mis frases. Pero antes de despedirme, permíteme el último detalle, deja que hagamos un trato. En tu legado no olvides nombrar a los herederos del nuevo año:
Adictos a las sonrisas, miradas que atraviesan las palabras, a los susurros en la calma. Aliados de quien tras cada derrota se levanta, al que arriesga por su causa, el que no se esconde entre las sábanas.
A viajeros que esquivan estructuras inflexibles y jerárquicas, que transforman los caminos por donde andan, que recogen las verdades y mentiras olvidadas.
A soñadores, valientes, guerreros, pesimistas, cobardes, indefensos, a todos, ¡nómbralos a todos!
Te prometo que si aceptas este trato, jamás te desterraremos al olvido. Y en cada nuevo éxito te recordaremos, cada nueva victoria será en tu honor, porque vendrán, no tengas la menor duda que así será.
"Sé que este año se ha ido, pronto otro volverá, un nuevo año, un nuevo son, y mi corazón, a su compás".
Con mis mejores deseos, feliz año a todos.
José Luis Gato