José Luis Gato
22ago/10

Vacío

Vacío

Fotografía: Víctor Nuno

Decidir. Dar una solución o juicio definitivo sobre un asunto. Inclinar a alguien a tomar una determinación. Disponer, sentenciar, fallar. No hay duda, temor o miedo que no decida una realidad.

Seguimos bordando recuerdos con hilo blanco, hilo negro. Inculpando al tiempo, somos nosotros los que forzamos el hueco relleno con salpicaduras de presente. Improvisado patrón que sólo luce por su extensión. Demasiados metros cuadrados repetidos en un mismo plano tornaron en predecible, lo espontáneo.

Imperfecta, tosca, el artesano del pasado no adorna la piel de la memoria. Sin detenerse en lo horizontal, busca, en los surcos, profundidad. La pausa como hebra se mueve entre lagunas del recuerdo impaciente. Coloreado entre momentos sólo importa el relieve que va formando cada pliegue. Desvirtuado, pero no ausente. Selectivo, pero nunca indiferente.

Simplificar no es trivializar. Recordar vivir, quizá vivir para recordar. Creemos que poblamos bosques sumando árboles de decisiones. Simples elecciones. Cuando todo es lineal, volver la vista atrás es no poder diferenciar, apreciar. Lleno de vacío el presente va quedando atrás.

Limpio, despejado, libre, un nuevo terreno para habitar. Construiré en vertical. Prefiero vaciar un recuerdo a no tener dónde soñar.

14ago/10

Siéntate

Siéntate

Fotografía: Víctor Nuno

Sentar. Establecer las bases o los fundamentos de una teoría, una doctrina. Dejar una cosa asegurada o ajustada. Cuadrar, convenir. Estabilizarse, normalizarse. Sentarse a sentir, sentir cómo sentar.

Treinta días. Sólo un mes, uno de doce. Porcentaje, número, cifra, un dato más sin aportar. Para muchos, quizá para otros, el silencio es la palabra del no imaginar. No para mí, no considero un banco cualquiera de un parque más. Atípico, marginado, clamando el desgaste de tan sólo escuchar.

Sobran diseños, modelos, clones, que nos dificultan por dónde empezar. Cómo iniciar. En algún momento, algún lugar, decidimos las leyes que marcaron el supuesto azar que hoy se contempla casualidad. Se nos presenta como informal la rúbrica teñida de realidad. Ni propia ni de otros, es la propia, particular.

Hoy no borro almanaques, meses, horarios que en su día arroparon finalidad. Destacamos las mentes fluorescentes que marcan los lazos que recordar. No me dejo atrapar. Emborrono fechas, metros, pasos, que marquen el banco que debo ocupar. Que en su día solamente recuerde que hubo un instante que no quise olvidar. No pudimos evitar rescatar.

Pasarán momentos. Caducarán los inciertos. Mientras vosotros persigáis los recuerdos tan sólo dejadme en mi banco esperar. A cada uno de vosotros, sin más. En lugar de volver, deporté a otro nombre lo que era mi azar.

Archivado en: Deseos 4 Comentarios