José Luis Gato
6feb/10

A cámara lenta

Guitarra

Fotografía: Víctor Nuno

Técnica. Colocar el metrónomo, agarrar la púa y comenzar a tocar. Patrones memorizados repetían una y otra vez los mismos movimientos a lo largo del mástil. Entre trastes no hay margen para el error.

Siempre me he valido de mis años de estudio de guitarra como referencia para evaluar la correcta ejecución de cualquier tarea diaria. El virtuosismo no debería asociarse con exclusividad a la música. El conocimiento es la mayor expresión de arte.

Cuando llegas a un determinado nivel, se hace más difícil medir el progreso. No es de extrañar que te llegues a obsesionar y que la mejora continua requiera un esfuerzo exponencial. Cuando crees dominar a la perfección un proceso, se llega a confundir eficacia con velocidad. Veinte notas por segundo, la base mínima para practicar. El exceso de concentración llega a aislar de la realidad.

Todos los sentidos se agudizan a tal extremo que llegan a distorsionar. Escuchar, ver o sentir acaban perdiendo su esencia natural. No puedes percibir lo que tu mente no llega a interpretar. Un día cualquiera escuchas una grabación propia y te preguntas de dónde surgen tantos errores. La respuesta sólo llega con la serenidad. Acelerar cualquier acción conlleva un riesgo alto, agiliza también los fallos.

Lo comparo con un amplificador de potencia. El nivel de la señal aumenta, pero también lo hace el ruido. Eso no es perfeccionar, es dar un paso atrás. La única solución es volver a empezar. Dejar a un lado la tensión, disfrutar. La magia llega siempre con la tranquilidad. Sólo entonces compruebas que ese afán por mejorar ha trasladado tu foco principal. La finalidad en cualquier caso es siempre transmitir, no impresionar.

Aprendí bastante de esta lección. Veinte notas automáticas jamás competirán contra tres llenas de pasión.  Ser más rápido no te hace mejor, te hace más veloz.

Comentarios (8) Trackbacks (22)
  1. Si no sientes cada acorde, de nada te servirá alcanzar la velocidad adecuada, porque tu música estará vacía, no te llenará al tocarla y no transmitirás sensaciones. Vive apasionadamente. Un beso.

  2. No sabes hasta qué punto me siento identificado con tu reflexión . En ocasiones me ha sucedido confundir veinte notas automáticas con 3 pasionales. Afortunadamente me doy cuenta y me paro a pensar, o simplemente me paro.
    Esta misma semana he tenido esta sensación y por eso me he retirado prudencialmente unos días.
    Un abrazo.

  3. Hay que aprender la técnica a la perfección, para luego olvidarla y solo escuchar como la música sale de no se sabe donde ….

  4. Cualquier cosa hecha con pasión le aporta un añadido a las cosas q ninguna tecnica perfecta le puede dar.

  5. Hola Maritrini,

    La velocidad más peligrosa se alcanza al no sentir. Transmitir vacío, llegar a insensibilizar. Vivir debería ser una pasión más. :)

    Un abrazo!

  6. Hola Juan Carlos,

    No sólo es necesario confundirse. También pararse a pensar, o como dices, simplemente pararse. Realmente sí acabé superando ese límite. Es curioso, como siempre, que la respuesta más simple suele ser la correcta. Sólo tuve que relajarme, darme cuenta que la tensión a la que me sometía no entendía de técnica alguna. En cada tarea hay que tratar de separar lo prescindible. En este caso, fue la rigidez. Con los años te das cuenta que esa rigidez existe en todo proceso. No es fácil encontrarla, pero al menos aprendí a buscarla. :)

    Muchas gracias y un abrazo!

  7. Hola Juana,

    Existe la técnica porque depuramos la práctica. A veces pienso cuál sería el orden correcto. Tenemos la mala costumbre de viciar nuestros movimientos, nuestra forma de pensar. Es lo único que me separa de la convicción del “orden inverso”. :)

    Un abrazo!

  8. Hola Luis,

    Completamente de acuerdo. Puede que sea por la hora, pero se me viene el ejemplo de la comida casera. Hace poco me hablaban de lo insulso de cocinar para uno solo. Cuando es al menos para dos, ese cariño, esa pasión, le da el valor diferenciador. :)

    Un abrazo!


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