19ene/10

Fotografía: Víctor Nuno
Perversidad. Estrategias encubiertas entre alabanzas y elogios visten nuestro entorno de forma diaria. No son más que palabras. Vacías, rotas, desdibujadas, hacen de un halago una respuesta automática.
No sé qué tanto importará que el resto vaya asestando puñaladas de felicidad. Ahora jugamos a ser más éticos, objetivos, incluso reconocemos abiertamente lo mucho que nos preocupa. Quizá nos hayamos convertido en notarios de la verdad, los únicos capaces de dar fe de su autenticidad.
Al menos tengo claro que soy un novato puntocero. Así será por largo tiempo. Mientras otros ocupen el puesto de temporales expertos, prefiero seguir siendo el iluso ignorante eterno. Sin tener a mano el manual del vínculo sincero, no lo sé diferenciar, ni lo pretendo. No soy quién para cuestionar ni lo propio ni lo ajeno.
Mirarme al espejo sin creerme un completo extraño. Pensar y sentir de forma pareja. Conseguir de las palabras mi esencia verdadera. Que cada momento algo cambie, nos cambie. Saber que no soy el mismo y aun así me reconozcas.
Porque todo el mundo se merece un momento de gloria al menos. En un lienzo, un texto o con un desafinado instrumento, mientras consiga transmitir a una sola persona, haré suyo mi recuerdo. Nuestra memoria compartida. Legítima, genuina, fidedigna, pura, innegable, auténtica, nuestra verdad auténtica.
17ene/10

Fotografía: Víctor Nuno
Dibujo una voz. Un trazo, un trozo de mí, un gracias. Para muchos nada cambia, pero muchos no son todos, qué decir que eso basta.
Atrapada entre líneas o dueña de un párrafo. Emisaria de la sorpresa, acompañante de la sonrisa. Gracias. Y es tan solo una palabra. La misma que oculta encanto, naturalidad, cualidad, garbo, atractivo, indulto, beneficio, benevolencia, sobrenatural, divinidad, perdón y agradecimiento. Sin necesidad de corresponder, ajena a los tratados de buenas maneras o a los principios educación siquiera.
Que me perdonen aquellos que hacen de la vida una estrategia. Pido disculpas a los que piensan que a la gente se le compra con palabras como esta. No sé mucho sobre el resto del mundo, a veces dudo querer saber más, para en ningún caso malinterpretar una emoción sincera. No es cuestión de idealismo, de una realidad desvirtuada o de un estado de optimismo propio de la serotonina elevada.
Qué más dará quienes convencidos usan sus avanzadas tácticas de Marketing Relacional ya sea en Twitter, Facebook, Internet o en la tan misteriosa vida "real". El agradecimiento es más que un deseo, una conducta o una responsabilidad personal. No es una técnica que se pueda ensayar y mejorar. A mayor nivel de engaño, menor credibilidad.
Gracias a cada uno de los que saludan cada mañana. A los que comentan, a los que se preocupan, a los que se asustan, a los que callan. Gracias a todos por recordarme el intangible valor de las palabras.
2ene/10

Fotografía: Víctor Nuno
Ideas, ingenio, complicidad, aburrimiento, costumbres, empatía, apatía, saludos, desconocimiento, intereses, descubrimientos. Cada minuto, un concepto.
Entre amantes y detractores, el infinito y las limitaciones. Qué más dará el tiempo que se le dedique, lo aprovechable y lo que no. Que alguien me explique la ventaja de acotar la innovación. Si somos libres de nuestro tiempo, como dueños de nuestra imaginación, seamos nosotros, y no otros, los que marquemos las “inmutables leyes” de la colaboración. Da igual que motivos se escondan tras nuestro afán por “dar a luz”, ya sean personales, egoístas, de todos, altruistas.
Para fomentar este espíritu participativo, se han iniciado varias propuestas a mi parecer, interesantes, como puede ser el ranking FollowFriday.es o la comunidad de recomendaciones entre usuarios. Pero para ser honesto, y sin ánimo de ofender, todavía no he encontrado un método efectivo en Twitter que permita la localización de un experto, conocedor o apasionado sobre una materia concreta. Las biografías que podemos encontrar en los perfiles no son del todo significativas por miles de motivos, ya sea la creatividad, la humildad, la ausencia de la anterior, etc. Según pienso, no hay un indicador fiable sobre los ámbitos de competencia de un usuario.
Entre las buenas costumbres que más me sorprenden en Twitter, se encuentra el agradecimiento. Ayer mismo me preguntaban sobre la “importancia” de este extendido hábito. Gracias a Encarna Batet (@eba67), sé que proporciona salud psicológica, actúa como catalizador en la propia difusión, fortalece vínculos personales y un sinfín de beneficios que se pueden contrastar tras aplicarlo de forma continuada.
Aunando conceptos y virtudes de lo anterior expuesto, creo que se puede dar un paso más allá en esta particular Gestión del conocimiento. Me llamó tanto la atención que en esta última semana varias personas hayan calificado mi “retorno” como un “descubrimiento” que, dejando el ego a un lado, me ha hecho pensar sobre todos aquellos “desconocidos digitales” que tanto podrían aportar si no hubiéramos levantado barreras de forma inconsciente.
Llevémoslo a la práctica. Es una idea simple, de simple ejecución. El hashtag #aporta no tiene ningún uso hasta ahora. Completemos nuestra particular visión de qué aporta un determinado usuario, cuales son, a nuestro entender, sus virtudes, sus áreas de conocimiento, lo que le caracteriza y le hace único. Esa pequeña labor, fuera aparte de ser una excelente forma de agradecer el trabajo diario que muchos tuiteros realizan, permitiría relacionar de una forma más directa conceptos con personas. Un ejemplo: “@usuario #aporta marketing, innovación, creatividad, debate”. Puede ser una descripción analítica o creativa, de la misma forma que lo pueden ser nuestras búsquedas.
Cada día surgen nuevas ideas. Cada minuto, un concepto. De la idea al proyecto y del concepto a la realidad, en ocasiones sólo se alejan un paso.
31dic/09
El tiempo pasa. Las agujas del reloj, empecinadas en ir más aprisa, anuncian una nueva despedida. Es un día cualquiera, quizás el fin de un año o el comienzo de su nueva vida. Mientras me empeñaba en esperarlo, olvidé buscar los motivos diarios, los que no constan en calendarios.
Cuando dejé de pensar que innovación no era tecnicismo sino talento, era sólo cuestión de tiempo que tras cada frase descubriera algo. Sin saber cómo, cuándo ni dónde, aparté las tristezas mías y de otros, recuperé la sonrisa hecha palabra y desterré cicatrices olvidadas.
Somos la suma de todos nuestros recuerdos. Porque nunca, nunca se empieza de cero, no necesito ni quiero distorsionar un solo momento. En pocas semanas me habéis permitido encontrar un hueco, conoceros, algunos más, a otros menos. No puedo hacer más que agradecerlo. Es difícil explicar lo que se siente tras escuchar que se valora lo honesto, que en la distancia, un abrazo pueda ser sincero. A sabiendas que todo pueda cambiar, dejo constancia hoy, en 2009, que el inesperado compañero que no entiende de años ni de décadas, cambió el curso de mi retorno y del mañana que espero.
Gracias por adelantar la llegada del nuevo año, por prestarme un pedacito de tiempo, por hacer lo mío vuestro.
Finalidad, sencillez, afán, generar, debate, jerarquía, Esperanza, entrever, somos, risas, nosotros, obligar, Libertad, espontaneo, luz, amores, erratas, servir, Innovar, anhelo, buscar, caricias, nunca, exigencia, Zarpar, determinación, voz, intimar, apoyar, contraste, Deseos, osadía, escondidos, almohada, tañer, lograr, Opiniones, vigilia, detrás, sueños, caminos, urdidos, Satisfacer, compensar, íntimo, sufrido, ver, idear, Mentiras, silencio, perdón, apremio, salvar, Ideas, brillantes, sencillo, genio, Logros, humanos, generar, talento, Desafios, conquista, deseo, oportuno, esquivo, Ignorar, evitable, todo, destino, apostemos, Estilo, dulzura, destronar, olvido, tolero, Zaherir, censura, nimieces, sentido, observo, vivir, ¡vivir!
28dic/09
A medida que pasan los días, más convencido estoy de haber escogido el momento oportuno para diseñar esta nueva etapa. Sin mirar el calendario, lejos de adornos y de cánticos, voy sintiéndome arquitecto de mi propia vida.
Mis primeros esbozos no han sido sobre planos, sino sobre páginas como esta. Hace mucho que inicié ya el proyecto, más de lo que cualquiera pueda imaginar. Unos 30 años atrás, cuando nadie conocía el significado de red social o se planteaba la importancia de la privacidad. En esa época no había manuales que aconsejaran debatir, opinar o contrastar para ganarse la reputación, era una necesidad como tantas otras para destacar.
Tratar de buscar soluciones ajenas era más que un ejercicio de empatía. Compartir conocimientos, el mejor método para aprender y al mismo tiempo enseñar. Jamás necesité asistir a ningún curso de networking para aprender a relacionarme, siempre lo creí inherente a las personas.
Y todo ello acorde a mis principios, unos principios que siempre he creído universales y que ahora, sólo ahora, parecen cobrar el valor que desde hace siglos se le ha intentado dar.
No me explico qué necesidad hay de frivolizar en unos pasos la construcción de una identidad digital. No es cuestión de dónde o en cuántos sitios se deba estar, todo sería más simple si nos limitáramos a mostrarnos tal cual.
Es como me descubro hoy. Para bien o para mal, mi identidad digital es pareja a mi “auténtica realidad”.
“Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar” (Elliot Gould)