José Luis Gato
10feb/10

Hojas caídas

Hoja caída

Fotografía: Víctor Nuno

Certeza. Buscar la garantía de que se cumpla según lo previsto. Lo provisto no cuenta.

Por más que lo intentemos jamás encontraremos la fecha de caducidad de las ideas, de las relaciones, de lo inmediato. Mil cuatrocientos cuarenta minutos que derraman ilusiones, sueños y pasiones. Ajenos a  manecillas o relojes, agrupados en el mismo día.

La indiferencia es al recuerdo lo que la incertidumbre al tiempo. Deseamos que se llene la agenda mientras repetimos que el futuro es incierto. El verdadero calendario es aquel que deshoja momentos.

Llenar el suelo de hojas secas, de hojas caídas. Dejar a un lado su color frío y teñirlas de verde una vez más.  Agitarlas, hacer vivos los recuerdos. Entre mis manos, puñados de vida que en su día eran sólo pensamientos.

Quizá sea mi forma de hacer transparente aquel futuro oscuro. A veces simplemente olvido que si existe una seguridad, es la inseguridad de lo seguro.

Archivado en: Opinión 4 Comentarios
6feb/10

A cámara lenta

Guitarra

Fotografía: Víctor Nuno

Técnica. Colocar el metrónomo, agarrar la púa y comenzar a tocar. Patrones memorizados repetían una y otra vez los mismos movimientos a lo largo del mástil. Entre trastes no hay margen para el error.

Siempre me he valido de mis años de estudio de guitarra como referencia para evaluar la correcta ejecución de cualquier tarea diaria. El virtuosismo no debería asociarse con exclusividad a la música. El conocimiento es la mayor expresión de arte.

Cuando llegas a un determinado nivel, se hace más difícil medir el progreso. No es de extrañar que te llegues a obsesionar y que la mejora continua requiera un esfuerzo exponencial. Cuando crees dominar a la perfección un proceso, se llega a confundir eficacia con velocidad. Veinte notas por segundo, la base mínima para practicar. El exceso de concentración llega a aislar de la realidad.

Todos los sentidos se agudizan a tal extremo que llegan a distorsionar. Escuchar, ver o sentir acaban perdiendo su esencia natural. No puedes percibir lo que tu mente no llega a interpretar. Un día cualquiera escuchas una grabación propia y te preguntas de dónde surgen tantos errores. La respuesta sólo llega con la serenidad. Acelerar cualquier acción conlleva un riesgo alto, agiliza también los fallos.

Lo comparo con un amplificador de potencia. El nivel de la señal aumenta, pero también lo hace el ruido. Eso no es perfeccionar, es dar un paso atrás. La única solución es volver a empezar. Dejar a un lado la tensión, disfrutar. La magia llega siempre con la tranquilidad. Sólo entonces compruebas que ese afán por mejorar ha trasladado tu foco principal. La finalidad en cualquier caso es siempre transmitir, no impresionar.

Aprendí bastante de esta lección. Veinte notas automáticas jamás competirán contra tres llenas de pasión.  Ser más rápido no te hace mejor, te hace más veloz.

Archivado en: Opinión 8 Comentarios
22ene/10

A modo de comentario: Followfriday

A diario, todos tomamos decisiones. De mayor o menor importancia, pero son decisiones. Cuando te llevas tanto tiempo alejado de algo que te apasiona, como es en mi caso la filosofía dospuntocero, lo lógico es que cuanto menos, esperes grandes cambios.

No siempre entendemos con un criterio único las iniciativas que se proponen. Para mí, #followfriday es un método excelente para dar a conocer y presentar personas. No me gusta usar el término seguidor, ya no pretendo que me “siga” nadie. Tiene una connotación negativa, a mi parecer. Sé que es una traducción  literal, no intento maquillar el lenguaje, simplemente emplear las palabras oportunas dentro de mi limitado conocimiento. No es lo mismo ser interesado que estar interesado, tener un interés o interesarse.

Los rankings fomentan la participación y a su vez, incitan a la competitividad,  la cual considero beneficiosa siempre que sea sana. Pero incluso en el mejor de los casos, presentan una serie de inconvenientes que me han hecho replantearme una serie de cuestiones. Si bien es un auténtico honor ser mencionado, tener la opción de recomendar es aún mayor.

Quizá sea un problema conceptual mío, pero estamos entrando en una espiral un tanto peligrosa, nociva y condicionante. Nunca ha sido mi intención buscar el agradecimiento recíproco, parece que en algunos casos estamos obligando a "si yo te recomiendo, tú haces lo propio conmigo". No es por cuestión de falta de méritos, es su carácter unidireccional, al final parece que te estés votando tú mismo. Esto puede ser sólo anecdótico, pero con miles de personas haciendo lo propio durante horas el mismo día, ese valor diferencial y especial que le veo a Twitter, queda relegado a un segundo plano. A duras penas ha sido posible encontrar comentarios o referencias ajenas a #followfriday estos viernes pasados. Y como colofón, lo que sí me ha afectado en un plano estrictamente personal, ha sido descubrir que hay personas que se han sorprendido por el simple hecho de ver cómo les respondía, ya que "alguien en mi posición" rara vez lo hace. La primera vez te llama la atención, piensas que habrá sido una malinterpretación. Pero si se repite, como ha ocurrido, se convierte para mí en un problema. No busco un beneficio personal a base de golpes de ego, tan sólo disfruto conversando, compartiendo y conociendo nuevas personas. Si esto es para un uno por ciento un impedimento o una pequeña barrera para contactarme, no lo quiero.

En mi caso, soy un desconocido, no soy "nadie", lo cual me hace pensar que quizá esa cercanía que se pretende mostrar no sea igualmente visible para todos. Quien me haya podido conocer un poco en este tiempo sabrá que tanto teléfono como demás métodos de comunicación están disponibles para ponerse en contacto conmigo, para charlar, echar una mano o cualquier otra cosa en la que pueda contribuir.

Sorprendido y más que agradecido por esta acogida, considero que ya es mucho el esfuerzo y el reconocimiento que se me ofrece a diario como para merecer directa o indirectamente más. Disfruto de más tiempo libre que la  mayoría de vosotros y creo que no es justo tal y como yo concibo el #followfriday que de alguna forma me vea beneficiado de esta situación. Cada día es posible leer que en Twitter "hay mucha gente que vale la pena".  Pero si cerramos ese círculo nosotros mismos, al menos yo no estaría predicando con el ejemplo.

Antes de agregar a cualquier persona me paro a leer su biografía, su perfil, su blog, su página corporativa. Le dedico más tiempo a eso que a escribir posts. El resultado es evidente, todos aportáis. Sin distinción. Es una gran suerte, tan sólo espero que nadie se moleste por esta decisión. Mi último #followfriday es para todos y cada uno de los que componéis hoy ese pequeño gran tributo diario. "Por todos los motivos que hasta ahora no soy capaz de sintetizar en 140 caracteres. Ni creo que podré".

Archivado en: Opinión 30 Comentarios
14ene/10

El temor al miedo

Oscuridad

Fotografía: Víctor Nuno

Unos minutos en la sala de espera de un hospital cualquiera. Oyes el sonido del pie que denota impaciencia, mientras la vista se te pierde entre rostros y tristezas. Miedo.

La vida no se cuenta en días, sino en momentos. En un lado de la balanza, coloco mis tristezas, los fracasos y los miedos. En el otro, las sonrisas, los triunfos y deseos. Tratar de equilibrarla requiere un continuo esfuerzo. Mostramos empatía frente al éxito,  ¿por qué tratar de forma diferente su opuesto?

Entre tantos comentarios siempre encuentras el momento de mirarte en ese espejo al que llamamos realidad. Uno de ellos hacía referencia a lo “auténtico”, esa suma de sentimientos que nos diferencia del resto. Otro reflejaba la envidia al que aparenta "tengo claro lo que quiero". En mi caso nunca dudo que convivo con mis miedos. Necesarios, impuestos, efímeros, eternos. Jugar a esconderlos me aparta de lo auténtico, me aleja de lo que quiero.

No voy a negar que una simple operación me aisló aún más de mi pasado y provocó mi reencuentro. Nada en mí ha variado, no convierto lo malo en bueno, mi rumbo ya estaba cambiando, simplemente aceleré su vuelco. Con los cambios, nuevos miedos.

Escribir, conocer, compartir, observar, escuchar y sentir. Necesito sólo seis verbos para describir mi actual vida. El dolor no cesa, muchos días casi no duermo y me pregunto si mis palabras no estarán cubiertas con ese velo. Temo levantarlo, descubrir que mis ideas tan sólo sean un remedio para calmar este desconsuelo. Pero esa duda no me frena ni en absoluto me coarta. Prefiero temerlo hoy a que me sorprenda mañana.

Esto forma parte del que es mi curriculum verdadero. El de los fracasos, los éxitos, el del entusiasmo y el recelo. Para mí, el mayor miedo sería el temor a reconocerlo.

Archivado en: Opinión 22 Comentarios
6ene/10

Una musa entre palabras

Contraventanas

Fotografía: Victor Nuno

Bloqueado. Trato de despertar las ideas a base de agua fría y café caliente. Al igual que todos los días, lanzo una doble mirada a mis ventanas. La primera, da a la calle. La segunda ofrece vistas a las palabras.

Este mundo está lleno de palabras. Propias y ajenas. Cada una va tejiendo nuestros recuerdos, hilvanando esa vestimenta que llamamos realidad. Me paro a observar. Nada se detiene para el resto mientras voy creando pequeños recortes sempiternos. Las tecnologías avanzan, las personas cambian. Necesito cada fracción de lo eterno para evadir esta naturaleza caduca.

Habrá pasado un segundo o incluso menos. Un simple pestañeo y todo vuelve a su lugar. Lo que era un amasijo de símbolos encadenados ahora dibuja una frase, una verdad. Sentenciosas, retóricas, sofistas, abiertas. No me hace falta estar de acuerdo, compartirlo o refutar. Todos somos pensadores, defendemos una verdad, nuestra verdad. La filosofía que llamamos 2.0 nos tiende un puente entre la teoría y la práctica, un puente levantado por y para pensadores.

Un estímulo, una respuesta. Nadie se plantea que tras cada nueva exposición otras mentes buscan de manera inconsciente una réplica. Aparece esa musa entre palabras y ya no sólo se observa. Es entonces cuando se crea. De forma inconsciente, sin darnos cuenta, hemos empezado a generar. A veces olvidamos lo simple que llega a ser influir en los demás.

Desbloqueo, vuelvo a mirar por mis ventanas. Da igual en qué orden lo haga. Sé que las dos ahora me aportan una porción de realidad.

Archivado en: Opinión 4 Comentarios