Cuando nadie te ve
Parece que han quedado atrás esos años en los que tras un nick, había una máscara. Pseudónimos anónimos. Los comentarios se vestían de secretismo y sólo nuestra imaginación podía ponerles cara.
Recuerdo con una sonrisa una de las muchas anécdotas que me pasaron entre fantasías y páginas. Conocer a alguien en Internet era una novedad, los primeros pasos en la red para muchos transcurrían en los chats. Nada más lejos de la realidad, una estudiante de primero de periodismo comenzó a charlar conmigo, lo que se convirtió en un hábito. Habría pasado un año o así cuando ya conocía su día a día, sus anécdotas, sus miedos, pasiones y locuras. Nunca me preocupó la apariencia que tendría. Una voz con nombre hecha palabra. Fue entonces cuando desaparecí sin avisar, sin darle mayor gravedad que la normal. ¿A quién le iba a importar?
Me equivoqué. Siempre dejas una huella digital, por minúscula que sea. Dos años después, entre dudas y remordimientos, me confesó un terrible secreto. Todo este tiempo había usurpado la identidad de su hija, tanto su día a día como los sentimientos, aquellos que traicionó al transmitirlos a un extraño, a un ajeno. Lo que empezó siendo un simple juego había ocupado un espacio, si bien pequeño, en algún lugar de sus recuerdos. Se despertaba el miedo. Al rechazo, a la mentira, a la edad, a su otra vida.
Hoy tras cada usuario, suele haber un avatar, un rostro, un rastro. Los perfiles en muchos casos son públicos y nos preocupa la privacidad, nuestra marca personal, nuestra vida, el qué dirán. Lo que en otro momento era parte de nuestro peculiar teatro, ahora se escenifica a nivel mundial.
Esto, como siempre, me hace pensar. Al exponer nuestra identidad nos condicionamos de tal forma que es difícil sino imposible diferenciar entre lo que alguien quiere que se sepa y la verdad. Si bien podemos "limpiar" nuestro rastro en Internet haciendo uso de los "Estilistas 2.0" (gestores de reputación online) , con el real time esto se empieza a complicar. Al final, las llamadas buenas maneras, las interacciones, la moderación de nuestra palabras, se convertirán en algo habitual. Aunque siempre podamos nombrar la falsedad de los demás, nos cuidaremos de no hacerlo en público, sólo en nuestra intimidad. A medida que la identidad digital vaya cobrando más valor, que siga creciendo a este ritmo, lo veremos como algo normal. Quién sabe, quizás sea nuestro legado digital. Sería curioso que Internet educara lo que otros no han podido enseñar.





enero 4th, 2010 - 19:37
Si todos usáramos nuestra verdadera identidad para realizar comentarios, para hacer críticas, para escribir, etc, y no esconderse bajo el anonimato de un nick inventado o, simplemente, hacerlo con nick “anónimo”, las cosas cambiarían bastante. Lamentablemente, aun a día de hoy, en Internet es muy fácil camuflarse y fingir ser quien no eres. Incluso hacerte pasar por otra persona, como explicas. Esto segundo, al menos, debería regularse.
enero 4th, 2010 - 19:49
Es que nos estamos dando cuenta de que la virtualidad, cuando realmente se disfruta, es cuando es una extensión de la presencialidad. Nosotros mismos, con nuestra tribu internáutica, la gente que crees que se te parece, porque lo deduces de lo que dice con sus palabras o con sus enlaces. ¿Nos pueden engañar?, pues claro, exactamente igual que si conoces a alguien en un bareto, medio a oscuras… No hay tanta gente con múltiple personalidad!… al final, cada cual se revela como quien es, puedes cambiar, pero no ocultarte eternamente.
enero 4th, 2010 - 19:57
Hola Francisco,
Creo que eso llegará, la capacidad para extender ahora una noticia o un rumor negativo en Internet tiene tal impacto que cada día, la gente se lo pensará dos veces antes de gastar cualquier tipo de broma. Me remito a los casos de Facebook y demás, en los que acaban con cárcel, por ejemplo. La suplantación de identidad, no debería ser menos que un delito de falsedad documental (digital). Tiempo al tiempo. :)
Un abrazo!
enero 4th, 2010 - 20:11
Hola Francesca,
Me ha gustado eso de “no puedes ocultarte eternamente”. No podemos cambiar la personalidad de cada uno, hay quien disfruta llevando doble, triple vida, jugando a ser otra persona, transformándose al salir de su propia casa… Pero más que engañar al resto, lo hacen a sí mismos. ¿Qué futuro se espera de ellos? Pues exactamente el mismo que de quien hace lo propio en Internet. Frustraciones no, por favor.
Tengo la convicción de que nuestra identidad digital será un reflejo de la analógica, ya que cada día incorporamos más detalles, más “atributos” de nuestra personalidad, en cada foto, post, tuit, video, o comentario ajeno. Esto último es lo que definirá a las personas, lo que se diga de ellas, no lo que uno pueda intentar hacer ver. Ahí radicará la diferenciación a mi parecer.
Muchas gracias por pasarte y comentar, un abrazo! :)
enero 4th, 2010 - 21:35
Hola,
He encontrado muy interesante y acertada tu reflexion, aunque yo creo que, a estas alturas del s. XXI en que hemos encarado ya el último año de la primera década, ya es hora de dejarse de hablar de identidades digitales y analógicas como si fueran cosas distintas. Cada un@ de nosotr@s tenemos nuestra identidad, aunque ésta sea poliédrica y aunque se manifieste en diferentes “lugares” (la red, el bar, el trabajo…). Cada un@ es cada un@ y las diferentes “apariciones” que hacemos no son más que fragmentos de nuestra realidad, de nuestra Identidad.
Fantástico post, por cierto!
enero 4th, 2010 - 21:48
Hola Joanka,
Creo que no podemos estar más de acuerdo. Realmente considero la identidad única, inseparable, como un todo. Multidimensional, poliédrica son términos que no suelo usar por evitar posibles asociaciones mentales “futuristas”. No pretendo convencer a nadie de mis convicciones, quien quiera pensar que la identidad digital es un complemento a la analógica, perfecto. Pero será que soy un nostálgico y considero que la Identidad es aquello que te diferencia, que te hace único e irrepetible. En todas partes y en todo momento. :)
Chapó por el comentario.
Muchas gracias y un abrazo! :)
enero 4th, 2010 - 23:02
Puedes limpiar algo de tu rastro, pero siempre quedará algo. En la vida digital como en la real; si no quieres que algo se sepa, no lo hagas.
enero 4th, 2010 - 23:21
Hola Emilio,
Así es. Eric Schmidt se encargó de dejarlo aún más claro, por si alguien acaso dudaba. :)
Gracias por pasarte, un saludo!
julio 8th, 2010 - 05:43
No es necesario hablar más allá de la evidencia, del compromiso, de lo real, lo tangible. Aquello que podemos olisquear, no oler ni olorar, imperfecto, animal, sublime, un atributo primitivo que nos otorga poder. Poder de conocimiento y riesgo.
Se abre el telón, y esta vez tod@s estamos invitados a bailar este baile, a compartirlo.
Un abrazo sincer@