Diplomacia binaria
Los elogios motivan, animan, incluso a veces se necesitan. Hasta el ego mejor educado agradece los halagos. Creo que negarlo no demostraría nada salvo una humilde suprema arrogancia. Es el tipo de confianza que permite arropar las ideas de cierto sentido, poder hablar de “nuestro” en lugar de “mío”. El reconocimiento es tan necesario como el punto de vista alternativo.
No sé en qué momento se definió afinidad entre el cero y el uno. Me gusta o no me gusta. Positivo o negativo. Mientras somos capaces de sintetizar ideas complejas en unos pocos caracteres, limitamos las opiniones a tan sólo dos opciones. Es defender un modelo colaborativo en el que si no estás conmigo, eres enemigo. Un comentario, un tweet o un mensaje de muro se acaba convirtiendo en un lienzo con una paleta de blanco y negro. La auténtica participación comienza al dar color a la conversación.
Escaso sentido, construir puentes por donde no pasa río. Incluso si todo no fuera más que una simple estrategia en la que buscamos posicionarnos, cuanto mayor es la visibilidad, mayor es el miedo a pronunciarnos. Lo que debería ser una simple opinión ahora es la condena de nuestra reputación. Prefiero quedar en ridículo antes que presidir un conocimiento oligárquico.
Realmente desconozco si es falta de tiempo, atención o cierto respeto a llevar la contraria. Sin término medio entre la crítica y la alabanza, si no estoy completamente de acuerdo, diplomacia. La diversidad de opiniones es ese otro ángulo que siempre ha posibilitado nuevas fuentes de creatividad, innovación o incluso conocimiento por imitación de lo ajeno. En ausencia de una nueva visión, el contenido siempre será estático por más nodos y redes que atraviese. Ya sean unas pocas palabras o una red de blogs, sin una pausa para la reflexión, sin interacción, esa creación de valor que echamos en falta será aún menor. La razón, injusto premio para el autor.
Recuerdo con cierta nostalgia aquellas charlas donde lo que menos importaba era el centro de la discusión. Puro ingenio del que pretendía llevar la razón. El gusto por debatir.
Additional comments powered by BackType






mayo 4th, 2010 - 08:58
Interesante post
Seguro que conoces a Mao. No digo el de la larga marcha, no, digo Isaac Mao el blogger chino. Dice que compartir está codificado en nuestro cerebro, supongo que discutir también.
http://www.nodosele.com/blog/2008/12/08/el-sharismo-de-isaac-mao/
mayo 4th, 2010 - 09:15
Las diversas formas de ver la realidad, que es muy amplia, extensa, multifacética ….
Es como otro árbol, otro bosque, otra montaña ….
mayo 4th, 2010 - 11:14
Hola Koldo,
“Cuanto menos compartes, menos poder tienes”. Hacer de la acción creativa una acción binaria, abierto o cerrado. Es una información bastante interesante que agradezco que hayas compartido. Intentamos construir híbridos entre humanos y máquinas, sin tener en cuenta que mientras la tecnología avanza, nos perdemos entre corrientes, movimientos y al final, estática. Curiosa mezcla que habrá que equilibrar. Me sorprende que a día de hoy, cuando es más fácil “tener voz” que nunca, no tengamos reparo en decir qué hemos cenado, la enfermedad que acabamos de pasar o el problema familiar que nos afecta tanto y sin embargo, esas otras preocupaciones que promulgamos y defendemos se queden en papel mojado. Papel binario.
Muchas gracias por pasarte, un abrazo!
mayo 4th, 2010 - 11:26
Hola Juana,
Imagina si será extensa que nos aventuramos a calificarla de única, sólo una realidad. Puede que sea cierto, o más bien una demostración de nuestro escaso conocimiento. Es una lástimas perderse entre árboles binarios mientras hay tantos bosques y montañas que descubrir. ¿No te parece? :)
Un abrazo!