José Luis Gato
17jun/10

Espejos

Espejos

Fotografía: Víctor Nuno

Reflejar. Manifestar o hacer patente una cosa. Sentir un dolor en una parte del cuerpo distinta a aquella en que se originó. La indiferencia es la proyección en opaco escenario.

Olvidamos que jamás se parte desde cero, imitamos, absorbemos, distribuimos conocimiento. Querer crear es querer reflejar. La búsqueda de la copia perfecta, inimitable, propia, nuestra. Cada vida es una larga lista de atribuciones sin licencia.

Limitar, separar, marcar con nuestro sello, nuestra huella, tomar propiedad. La sonrisa que acompaña el café de la mañana, el recuerdo que dormita entre suspiros de almohada. Son destellos, respuestas a otros brillos, reacciones al estímulo que tomamos como nuestro. No existe terreno ajeno que no pueda alcanzar nuestro reflejo.

Creadores de opinión, amplificadores, conectores. Nuevos tiempos, nuevos términos. Una era que del mundo hace su particular audiencia exige inmediatez en la respuesta al improvisado interlocutor. Sólo la destreza convierte al eco en criterio propio. Cuando sobran los destellos, innovar es simplificar entre reflejos.

Creemos estar progresando mientras compartimos los mismos resultados. Seguimos siendo espejos. Eso no ha cambiado.

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Comentarios (4) Trackbacks (39)
  1. Complejo escenario. Retante.

    Luces que reflejan las sombras en las que estamos atrapados, o en las que nos sentimos cómodos. La contrariedad incomoda, pero enriquece y genera nuevas perspectivas.

    Espectador o participante: La indiferencia marca la diferencia, es la barrera interpuesta entre las sombras, no permiten la proyección.

    Está en nuestras manos, mejor dicho, en nuestro cerebro, decidir; hablar o callar, copiar o innovar, reaccionar o estarse quieto. El riesgo permanece invariable y es el mismo en ambas opciones: seremos igualmente etiquetados.

    Un abrazo.

  2. Espejos imperfectos, reflejos trahidores, torpeza nuestra, fuente también de alegrias. Sin los reflejos, con solo el original, la belleza no alcanza su acmé y hoy por hoy no se comparte.

  3. Hola Begoña,

    El mayor riesgo es sin duda, no arriesgar. Las etiquetas vienen y van, son sólo reflejos que marcan las sombras que dejamos al pasar. Saber diferenciar entre brillo, reflejo o espejo, es otra forma de crear. :)

    Un abrazo!

  4. Hola Olivier,

    Quizá haya que buscar el espejo imperfecto, ese que no distorsiona recuerdos sino realidad. La mayor torpeza sería no saber diferenciar entre brillo y reflejo. El resto, ¿qué más da? ;)

    Un abrazo!


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