Hojas caídas
Certeza. Buscar la garantía de que se cumpla según lo previsto. Lo provisto no cuenta.
Por más que lo intentemos jamás encontraremos la fecha de caducidad de las ideas, de las relaciones, de lo inmediato. Mil cuatrocientos cuarenta minutos que derraman ilusiones, sueños y pasiones. Ajenos a manecillas o relojes, agrupados en el mismo día.
La indiferencia es al recuerdo lo que la incertidumbre al tiempo. Deseamos que se llene la agenda mientras repetimos que el futuro es incierto. El verdadero calendario es aquel que deshoja momentos.
Llenar el suelo de hojas secas, de hojas caídas. Dejar a un lado su color frío y teñirlas de verde una vez más. Agitarlas, hacer vivos los recuerdos. Entre mis manos, puñados de vida que en su día eran sólo pensamientos.
Quizá sea mi forma de hacer transparente aquel futuro oscuro. A veces simplemente olvido que si existe una seguridad, es la inseguridad de lo seguro.
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Febrero 10th, 2010 - 00:46
“Entre mis manos, puñados de vida que en su día sólo eran pensamientos”…precioso!!
Mi comentario desluciría la belleza de tus palabras.
Te dejo una palabra que me gusta reivindicar en su más puro significado: ¡Gracias!
Un abrazo!
Febrero 10th, 2010 - 13:41
Recordar para no traicionar, no?
Tu blog será un himno a tus recuerdos para que no mueran del todo.
Casi siento esa alma, sigue viva!
Febrero 10th, 2010 - 23:23
Hola Silvina,
No hay palabra sincera que deslucir pueda. Con toda su esencia, gracias a ti. :)
Un fuerte abrazo!
Febrero 10th, 2010 - 23:26
Hola Olivier,
La memoria es el único traidor al que no condenamos, eso es cierto. Siempre dije que esperaría el día en el que sólo pudiera vivir de recuerdos, sin generar otros nuevos. Por ahora, mi alma sigue con aliento ;-)
Un fuerte abrazo y gracias!