La réplica imperfecta
Mudanza. Cambio de casa o habitación, generalmente con muebles y pertenencias. Inconstancia en afectos y decisiones, cambiar de opinión. Transformación.
Nuestros recuerdos, aquellos que poblaban cajas, estanterías y libretas, ahora se indexan en la nube o en carpetas. Quizá sea evolución, optimización del espacio físico y mental, no necesitamos esforzarnos en memorizar aquello que podemos encontrar con suma facilidad. Mientras creemos que lo digital nos permite hacer una copia exacta, olvidamos lo complejo de replicar el momento, su instantaneidad.
Entre manuscritos, bocetos y diagramas inacabados encontramos ideas del pasado. Nada se olvida, simplemente nos cuesta rescatarlo. Recuperamos información por asociación, no es de extrañar que un simple garabato nos evoque una situación del pasado, ya que forma parte de ese contexto original. En estos últimos años, la mayor parte de mis trazos y esbozos están escritos en binario, formando el historial digital que ahora necesito trasladar.
Estos días, entre polémicas sobre modelos freemium, contenidos propios alojados en propiedades de terceros y migraciones forzadas como la que ha propiciado Ning, no he podido evitar pensar en cómo afectará este cambio, más allá de entornos, curvas de aprendizaje o interminables backups. Todo es contextual. A fin de cuentas, no hay plan de contingencia que lo deje todo como está.
Desde hace algún tiempo, nombro de forma irónica mi comportamiento como un “Síndrome de Diógenes Digital”. Me cuesta deshacerme de un marcador, de una simple línea escrita en el bloc de notas, de mil desarrollos comenzados, pero no acabados, los que forman el histórico sobre este teclado. Todos esos elementos acaban en carpetas desordenadas o circulan por la red sin saber exactamente cómo, dónde o por qué, siempre aderezados con un “ya los borraré”.
Al mirar de nuevo a la estantería, comprendo este gusto por el caos, por la entropía. Hay comportamientos que jamás cambiará la tecnología. Seguiré "copiando archivos" mientras soy consciente del carácter único, irrepetible de esta percepción. Mi auténtica percepción.





abril 18th, 2010 - 17:20
Es verdad. Yo creo que tenemos un exceso de información y la cantidad de gadgets que Internet nos ofrece gratis en lugar de ayudar creo que hacen que nos hagamos con cosas inservibles. Yo llevo todo el fin de semana peleándome con facebook connet y Google Friend Connect y si lo pienso fríamente son dos gadgets más que solo añaden más “confusión” a mi blog, pero como me gusta tanto esto de tener el blog lleno de cosas que le puedan servir a alguien….
Antes aprovechabamos las mudanzas, de piso, de habitación, de despacho, etc… para deshacernos que un montón de cosas que lo que acababa demostrando es que todo ese “material” no nos servía de nada.
No todos somos Berto Pena, verdad? pero hay auténticos especialistas del caos controlado o caos ordenado.
abril 18th, 2010 - 17:53
Hola David,
Es cierto, nos aferramos tanto a ese supuesto valor nostálgico o al típico “no lo tiro por si acaso” que lo extendemos allá por donde vamos. El exceso de información es tan peligroso como la ausencia de ella, según pienso. Debemos facilitar, no acumular, es un error común pensar que cuanto más, mejor. Simplificación. Lo que es útil y lo que no.
Ahora una mudanza digital es una portabilidad, una migración, da igual el nombre que reciba, pero nos “obliga” a tomar una decisión. Seguir como hasta ahora o no. Querer formar parte del caos ordenado es otro método de organización, y como es el que he tomado, a defenderlo se ha dicho ;)
Me alegra verte por aquí, un fuerte abrazo!
abril 22nd, 2010 - 20:30
Siempre me he preguntado qué pasará con todo eso cuando morimos, dónde irá cada una de esas carpetas, de esos conocimientos, de esos sentimientos.En el mundo analógico y en este.
Un cordial saludo.
abril 23rd, 2010 - 08:33
Es parte de nuestro legado, se irá con nosotros, a nuestra memoria y al olvido propio, quizá ajeno. O quizá sólo entonces ese frio digital cambie de estado, se vuelva cálido, más real, casi analógico :)
Muchas gracias y un saludo!