La única genialidad
La vida va engarzando mis momentos con hilos de blanco y negro. Segundas o terceras partes no tienen cabida en el corazón sincero, ajeno a secuelas, secuencias, esquivo del tiempo.
Ahora se cumplen dos años desde que se inició mi particular diario que transformó proyectos en el continuo pronóstico médico. Para evitar caer en la espiral de la eterna pasividad decidí volver a este mundo digital que siempre fue, más que un refugio, la dualidad entre trabajo y realidad.
En un mundo alimentado de hipocresía, yo y mi ego, cuanto me quiero y a ver que saco de todo esto, querer ver lo contrario en lo dospuntocero más que de iluso es propio del soñador ciego. Conozco las reglas del juego. Proyecciones del quiero ser y no puedo.
Palabras vacías que van dibujando un contorno trasparente, nulo, indiferente. Adornar los textos con tan idílicos conceptos no convierte oración en sentimiento, sólo demuestra el tiempo que un diccionario actuó de improvisado maestro.
Por suerte las excepciones se tornan reglas en otros contextos. Cuando alguien te dedica un segundo de su tiempo bien merece un lugar en tu recuerdo. En mi mundo hablar con propiedad requiere dos verbos: ser y estar. En singular sólo soy sin importar dónde o cómo estoy. Juntos es cuando somos, cuando estamos a pesar de lo lejano.
Más allá de la conveniencia, del trueque o del doble filo. Ilusivo, inocente, falso positivo. Podríamos buscar argumentos hasta agotar nuestro último aliento. Eso no cambiaría el hecho de haber convertido lo propio en ajeno. Habrá quien quiera ver esa preocupación fría, vana, automática, sólo por el hecho de estar digitalizada. Prefiero esa atención lejana a la forzada del cara a cara.
Mi visión del mundo no ha cambiado, siempre confié en minúsculos porcentajes. Esos pequeños detalles que de las grandes diferencias se declaran culpables. Sin pretenderlo, buscarlo y sin ofrecer nada a cambio, incluso cuando no estoy siento que soy.
Hoy sigo siendo mi última versión, no la mejor. La única genialidad es el agradecimiento que hace de vuestro recuerdo mi más preciado talento.





abril 23rd, 2010 - 18:07
Diré lo mismo que he dicho en twitter… que tienes toda la razón pero que además lo expresas de una forma difícil de imitar… Te felicito una vez más.
abril 23rd, 2010 - 18:24
Decir lo que dices quizá no sea genial ni único, pero si como lo dices, se lee además entre lineas a alguien bello por dentro.
Un abrazo.
abril 23rd, 2010 - 21:08
Hola David,
No sé si seré difícil de imitar, pero desde luego, no se lo recomiendo a nadie a menos que quiera perder la poca cordura que le quede :)
Muchas gracias y un fuerte abrazo
abril 23rd, 2010 - 21:13
Hola Triana,
Una única palabra cobra diferentes significados dependiendo no sólo del contexto, sino de la voz que la despierta. Imagina toda una vida, o en su defecto, un pedacito de ella. :)
Un abrazo y muchas gracias!
abril 24th, 2010 - 07:52
Fantástico José Luís. A ver si lo consigo yo también algún día… un abrazo,
abril 24th, 2010 - 08:36
Hola Manel,
Muchas gracias antes que nada. Conseguirlo, ya lo hemos hecho. Todos. Quizá nos falte algo de tiempo para asimilar que los nexos que aquí formamos no son sólo nodos, son vínculos reales. Podríamos vivir sin tecnología, pero seguiremos siendo sociales. :)
Un fuerte abrazo!
abril 24th, 2010 - 21:13
Acabo de llegar aquí no sé ni cómo y tras leer tu texto me has obligado a dejarte una pequeña señal de vida al otro lado de esto. Tu mensaje ha llegado fresco por sincero, inconformista e impertinente; muy bueno y brillante en varios momentos.
Así que… enhorabuena. Y gracias! :)
abril 25th, 2010 - 10:07
Hola A.G.,
Cuando salgo a pasear, jamás establezco un destino. Callejear, buscar el improvisado atajo, cualquier método es válido siempre que me descubra algo. Me alegra saber que hay quien también camina entre textos y se toma la molestia de tomar una instantánea. Muchas gracias por darle vida a las palabras :)
Un saludo y de nuevo, gracias.