José Luis Gato
13jun/10

Sin expectativas

Sin expectativas

Fotografía: Víctor Nuno

Receptivo. Que recibe o es capaz de recibir, particularmente sensaciones y estímulos. Propenso, abierto. Términos cuyo significado parecen ser virtudes de diccionario.

Un café en compañía es la invitación inocente que rara vez deja indiferente a los aliados del tiempo. De promesas y secretos. De pasiones y temores. Despojarse del discurso, arroparse en otros ojos. Ingenuos de nosotros por no saber la diferencia entre lo común y lo corriente.

Nos empeñamos en equilibrar una balanza desconociendo lo que guarda en cada extremo. Lágrimas añejas van formando la solera del momento. Cuando nadie juzga la honestidad de los recuerdos, el aquí y ahora se torna lo único sincero. La afinidad va apareciendo al ser partícipes de un mismo sueño.

Trazar una expectativa es de algún modo, limitarla. Quizá prefiera seguir arriesgando al todo o nada. Sin saber en qué momento formé mi concepto de esperanza, hoy lo modifico, lo complico, hasta el punto de ignorarlo. El pasado simplemente complementa, por sí solo ni enriquece ni enseña. No podemos evaluar o definir lo que carece de referencia previa.

Sin expectativas, sin reseñas, prefiero esta ignorancia eterna. En mi vida, el presente continuo seguirá marcando las diferencias.

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Comentarios (8) Trackbacks (10)
  1. Mejor no generar expectativas, porque desequilibran la balanza. Hacia nuestros deseos o hacia nuestras decepciones. El efecto sorpresa cobra más fuerza, lo inesperado.

    Sin embargo, el todo o el nada es muy radical. El gris se impone frente al blanco o negro, en distintos grados en función del momento.

    Nada es eterno, todo pasa y todo llega, ni siquiera la ignorancia; ignorar es no querer ser consciente, siéndolo. Mejor afrontar que ignorar, aunque duela. El presente es continuidad futura, el pasado es un recuerdo que nos dota de intuición y de conocimiento para estar en presente con más conciencia de lo que realmente es, no lo que nos gustaría que fuese.

    Un abrazo.

  2. Mejor no generar expectativas, porque desequilibran la balanza. Hacia nuestros deseos o hacia nuestras decepciones. El efecto sorpresa cobra más fuerza, lo inesperado.

    Sin embargo, el todo o el nada es muy radical. El gris se impone frente al blanco o negro, en distintos grados en función del momento.

    Nada es eterno, todo pasa y todo llega, ni siquiera la ignorancia; ignorar es no querer ser consciente, siéndolo. Mejor afrontar que ignorar, aunque duela. El presente es continuidad futura, el pasado es un recuerdo que nos dota de intuición y de conocimiento para estar en presente con más conciencia de lo que realmente es, no lo que nos gustaría que fuese.

    Un abrazo.

  3. Hola Begoña,

    Ni pasado ni presente tienen sentido por sí solos. Hacer del tiempo tu aliado o tu peor enemigo. Mirar atrás continuamente, comparar, intentar desequilibrar, es complicado cuando no sabes de qué lado de la balanza estás.

    Es curioso, apreciamos ese efecto sorpresa que, en un instante, rara vez podemos evaluar, es un momento como otro cualquiera, ¿acaso no todos debieran asombrarnos? :)

    Un abrazo!

  4. Hola Begoña,

    Ni pasado ni presente tienen sentido por sí solos. Hacer del tiempo tu aliado o tu peor enemigo. Mirar atrás continuamente, comparar, intentar desequilibrar, es complicado cuando no sabes de qué lado de la balanza estás.

    Es curioso, apreciamos ese efecto sorpresa que, en un instante, rara vez podemos evaluar, es un momento como otro cualquiera, ¿acaso no todos debieran asombrarnos? :)

    Un abrazo!

  5. ¿Tu vida puede ser una cadena de Markhov?

  6. Sin expectativas y saboreando el presente.

  7. Hola Olivier,

    Espero que no, la fama de impredecible se me iría al traste. Y cuesta muchos años ganarse un nombre para acabar siendo un simple análisis técnico. Aunque “mi variable” siempre gire en torno al tiempo. ;)

    Buena observación, cada día me sorprendes más. Un abrazo!

  8. Hola Ana,

    Y sin oponerse al futuro, claro está. Disfrutando del recorrido. De por sí, saber nuestro punto de partida a veces supone una limitación. Mejor no complicarlo más. :)

    Me alegra verte por aquí, un fuerte abrazo!


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