Allegro 2010
Virtuosismo. Magia. Al preludio le sigue el alegro, a la tensión, más que la calma. Aún sigo buscando las palabras que acerquen este escalofrío a mi mirada, una mirada perdida entre redobles de corcheas y de campanas. Quiero guardar este momento, no permitir que nadie ni nada lo despoje de mi sinfonía inacabada.
Ayer por primera vez después de muchos años, olvidé desearlo todo, no desear nada. Que me perdonen las costumbres, los hábitos y las promesas infundadas.
Sin necesidad de hacer balance, todavía con una sonrisa en la cara, recuerdo cada regalo vestido de comentario, en forma de esperanza, lejos de aquellos teñidos de hipocresía y desgana que en tantas otras ocasiones albergaron mis veladas. No lo voy a negar, no salgo de mi asombro, jamás pude imaginar que unas simples líneas bien valieran confianza, la mía, la de otros, a qué negar que eso basta.
Sabido esto, cada día mi visión está más clara. Por más conocimientos que tuviese, jamás aceptaría convertirme en experto de nada. Ni acaso que me proclamaran. Si ser Gurú requiere alejar la parte humana, por favor, dejadme por siempre ignorante, ignorante de cualquier atalaya. No soy quién, ni creo que aporte nada. Más bien me alimento de vuestra diaria palabra. No hay título ni nombre por el que merezca sacrificar una de nuestras charlas.
Incluso dudo sobre cuáles son mis áreas, mis competencias, las que queden por venir y las demostradas. Ni siquiera yo puedo clasificar aún este blog en una temática, sobre qué o a quién dirijo estas palabras. No lo sé, ni lo sabré, se irá forjando cada mañana.
Gracias a todos, ahora sí que puedo decir con propiedad: ¡Feliz 2010!
Preludio 2010
El tiempo pasa. Las agujas del reloj, empecinadas en ir más aprisa, anuncian una nueva despedida. Es un día cualquiera, quizás el fin de un año o el comienzo de su nueva vida. Mientras me empeñaba en esperarlo, olvidé buscar los motivos diarios, los que no constan en calendarios.
Cuando dejé de pensar que innovación no era tecnicismo sino talento, era sólo cuestión de tiempo que tras cada frase descubriera algo. Sin saber cómo, cuándo ni dónde, aparté las tristezas mías y de otros, recuperé la sonrisa hecha palabra y desterré cicatrices olvidadas.
Somos la suma de todos nuestros recuerdos. Porque nunca, nunca se empieza de cero, no necesito ni quiero distorsionar un solo momento. En pocas semanas me habéis permitido encontrar un hueco, conoceros, algunos más, a otros menos. No puedo hacer más que agradecerlo. Es difícil explicar lo que se siente tras escuchar que se valora lo honesto, que en la distancia, un abrazo pueda ser sincero. A sabiendas que todo pueda cambiar, dejo constancia hoy, en 2009, que el inesperado compañero que no entiende de años ni de décadas, cambió el curso de mi retorno y del mañana que espero.
Gracias por adelantar la llegada del nuevo año, por prestarme un pedacito de tiempo, por hacer lo mío vuestro.
Finalidad, sencillez, afán, generar, debate, jerarquía, Esperanza, entrever, somos, risas, nosotros, obligar, Libertad, espontaneo, luz, amores, erratas, servir, Innovar, anhelo, buscar, caricias, nunca, exigencia, Zarpar, determinación, voz, intimar, apoyar, contraste, Deseos, osadía, escondidos, almohada, tañer, lograr, Opiniones, vigilia, detrás, sueños, caminos, urdidos, Satisfacer, compensar, íntimo, sufrido, ver, idear, Mentiras, silencio, perdón, apremio, salvar, Ideas, brillantes, sencillo, genio, Logros, humanos, generar, talento, Desafios, conquista, deseo, oportuno, esquivo, Ignorar, evitable, todo, destino, apostemos, Estilo, dulzura, destronar, olvido, tolero, Zaherir, censura, nimieces, sentido, observo, vivir, ¡vivir!
¿Hacemos un trato?
Dos mil nueve, no te despido con recelo, tristeza o amargura. Has sido un año duro, pero ¿acaso no todos lo sois? Puede que adelantase las manecillas del reloj unas cuantas semanas, las suficientes como para creer que has desaparecido, que ya te relevado con tu digno sucesor. No le muestres envidia, así yo no te guardaré rencor. Es el momento de abdicar, de que tomen tu relevo, que pases a mi recuerdo.
Dos semanas han bastado para diferenciar mi vigilia del sueño, para reafirmar que de hecho he vuelto, un retorno que espero que hayas visto y que perdure en el tiempo. Quizá es tarde para ofrecerte nada, tan sólo un sincero lo siento, en mi nombre y el de todos, por creerte único culpable.
Como buen maestro que has sido, guardarás en secreto mis frases. Pero antes de despedirme, permíteme el último detalle, deja que hagamos un trato. En tu legado no olvides nombrar a los herederos del nuevo año:
Adictos a las sonrisas, miradas que atraviesan las palabras, a los susurros en la calma. Aliados de quien tras cada derrota se levanta, al que arriesga por su causa, el que no se esconde entre las sábanas.
A viajeros que esquivan estructuras inflexibles y jerárquicas, que transforman los caminos por donde andan, que recogen las verdades y mentiras olvidadas.
A soñadores, valientes, guerreros, pesimistas, cobardes, indefensos, a todos, ¡nómbralos a todos!
Te prometo que si aceptas este trato, jamás te desterraremos al olvido. Y en cada nuevo éxito te recordaremos, cada nueva victoria será en tu honor, porque vendrán, no tengas la menor duda que así será.
"Sé que este año se ha ido, pronto otro volverá, un nuevo año, un nuevo son, y mi corazón, a su compás".
Con mis mejores deseos, feliz año a todos.
José Luis Gato





