Espejos
Reflejar. Manifestar o hacer patente una cosa. Sentir un dolor en una parte del cuerpo distinta a aquella en que se originó. La indiferencia es la proyección en opaco escenario.
Olvidamos que jamás se parte desde cero, imitamos, absorbemos, distribuimos conocimiento. Querer crear es querer reflejar. La búsqueda de la copia perfecta, inimitable, propia, nuestra. Cada vida es una larga lista de atribuciones sin licencia.
Limitar, separar, marcar con nuestro sello, nuestra huella, tomar propiedad. La sonrisa que acompaña el café de la mañana, el recuerdo que dormita entre suspiros de almohada. Son destellos, respuestas a otros brillos, reacciones al estímulo que tomamos como nuestro. No existe terreno ajeno que no pueda alcanzar nuestro reflejo.
Creadores de opinión, amplificadores, conectores. Nuevos tiempos, nuevos términos. Una era que del mundo hace su particular audiencia exige inmediatez en la respuesta al improvisado interlocutor. Sólo la destreza convierte al eco en criterio propio. Cuando sobran los destellos, innovar es simplificar entre reflejos.
Creemos estar progresando mientras compartimos los mismos resultados. Seguimos siendo espejos. Eso no ha cambiado.
Más que un hábito
Confianza. Seguridad en uno mismo o en las propias cualidades. Credulidad, decisión, determinación. Trato amistoso. En confianza, entre nosotros.
Cada mañana despierto en un mundo se presenta a sí mismo como experto en antropología. No seré más que un iletrado, un analfabeto de la cortesía, incapaz de prejuzgar o valorar un buenos días. Entre seguir debatiendo los motivos sombríos que pusieron de acuerdo educación y empatía, prefiero aceptar que en un simple saludo se cruzan dos vidas: la tuya y la mía.
Cambian los tiempos, los momentos. El sentido común permanece inquieto. Nos sorprende lo evidente, más allá de tecnología, el simple hecho de haber transformado lo inaccesible en cercanía. Tan sólo hemos cambiado de categoría, de arquitectos de sueños a constructores del día a día. Es más que evidente que aquellos vínculos entre personas, lo llamados lazos débiles, cada vez se tornen más fuertes.
Las relaciones ahora se basan más que en hechos, en palabras. Desconfiar de algo o no confiar en nada. Un entorno dinámico multiplica la probabilidad de la elección equivocada. Ser conscientes de que existe algún riesgo no implica que conozcamos todas las ventajas. Prefiero firmar un interrogante a la afirmación que se tambalea. Es la confianza del ingenuo frente al temor del incrédulo.
Ante el silencio cualquier pregunta se encuentra oculta, vacía. Si la afinidad es un secreto que cobra vida en compañía, convertirse en confidente es quizá la respuesta a un buenos días.








