José Luis Gato
28ene/10

El sentido digital

Tiempo

Fotografía: Víctor Nuno

Un, dos, mira el reloj. La vida como una serie de instantáneas. Observa, ajusta, enfoca. Toma tu mejor fotografía. Una diapositiva, una nota. Dirige tu propia sinfonía.

Cinco sentidos para el continuo enfoque diario. Mientras actores y actrices vagamos en el teatro del continuo recuerdo olvidamos que nuestra interpretación depende del papel ajeno. Frío analógico, calor digital, cuál es menos auténtico, cuál menos real.

Necesitamos nombrar lo analógico, trazar una brecha, la separación digital. Proyectarnos en dos mundos. Por temor a no distinguirlos, que nos salpiquen de realidad. Frío, frío humano. Es mucho más fácil pensar qué máscaras son las se que ocultan tras la identidad de una falsa amistad. Sería triste lo contrario, que el entorno que llamamos cercano, fuese el reflejo de un escenario donde se esconde nuestra caduca verdad.

Sin necesidad de un oído entrenado disfrutamos al son de  las melodías que bailan al ritmo de los caracteres. Pequeñas pinceladas de vida. Galerías que muestran imágenes que no necesitan ojos expertos para mostrarnos esos momentos que hacen del tiempo otra medida. Calor, calor tecnológico.

Táchalo. Niégalo. Bórralo. Un, dos, mira el reloj. Tres, cuatro, percepción.

26ene/10

Última versión

Versión

Fotografía: Víctor Nuno

Innovación. Incrementamos una cifra, un dígito, un número. Una nueva definición. Las unidades aportan valor numérico, no valor innovador.

Alterar las cosas introduciendo novedades. Juguemos a innovar. Recomponer todas las palabras de esta entrada de forma aleatoria.  Al resultado, aplicarle una traducción. Cualquier lengua muerta para un propósito innovador. Cuanta más complicación, mejor. Convertir en secuencia de video el post. Prepararlo para cualquier técnica de visualización, añadir el reconocimiento de objetos y la visión por computador. No aportará valor añadido, pero sí invención. Esto no es innovación.

Innovar de forma radical o incremental. Intentamos delimitar, clasificar, ordenar, darle un sentido a cada concepto. Confundimos innovación con percepción: “Si es nuevo, es mejor”. Común a todo universo, dospuntocero o no.  En cada modelo, una versión. Más pulgadas, mayor cilindrada, menos consumo, menor emisión. Cuantificar lo novedoso de las versiones, pero nunca la innovación.

Saber donde está el suelo no implica acotar el techo. En mi particular visión, el suelo es ahora. No necesito más información. Construir desde cero, comenzar desde cien. La innovación es un proceso que simplifica la suma de conceptos y a su vez, aporta valor. Intangible, como la perfección.

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25ene/10

Aprendiendo a opinar

Opinar

Fotografía: Víctor Nuno

Crítica. Usamos diferentes términos para suavizar la censura, el juicio impropio, el dulce reproche. Entre comentarios y apreciaciones, reprobamos lo ajeno. Si no lo comparto, lo condeno.

Un señor con bata blanca, perdón, quise decir facultativo,  se molestó por mi definición particular de una anormal sensación.  Parestesia. Sólo un insensato como yo podría demostrar semejante atrevimiento, usando el término correcto que aparece en diccionario. Su contestación fue tal que así: “¿Eres médico? Entonces no uses terminología médica”. De acuerdo, debería haber usado algo más sencillo, hormigueo,  adormecimiento, en ningún caso hacer gala de mis limitados conocimientos.

En cierta forma a todos nos molesta el intrusismo mental. Esto es, nadie tiene "derecho a opinar" sobre lo que consideramos fuera de su ámbito de competencia. No aceptamos que detrás de una mesa de oficinista se puedan esconder consejos a emprendedores. Ni por supuesto que un "simple" peón compare su esfuerzo con el de un directivo. ¿Ellos qué sabrán?

Esto no sólo se aplica al terreno profesional, es más bien algo personal. Siempre es personal. Me gustan los debates, las críticas, poner a prueba mi capacidad de respuesta. En ningún caso para demostrar, sino para tomar conciencia. Sin embargo esta ambivalencia me ha permitido exhibir que mi conocimiento está sujeto al criterio de los demás.

Es la primera vez que me cuestiono los motivos que me llevan a opinar. Hasta hoy, estaba fuera de mis competencias razonadas. Todos tenemos la capacidad de opinar, no así su potestad. Cambiaré el discurso, tornaré los hábitos, lo plural es ahora singular. “¿Yo qué sabré?” me preguntaré antes de sentenciar.

21ene/10

Cuestión de aritmética

Perspectiva

Fotografía: Víctor Nuno

Simple. Complejo. Fácil. Difícil. De manera automática clasificamos no sólo ya los problemas, sino sus resoluciones. Declinamos la búsqueda de esas pequeñas verdades en función de nuestro peculiar método. No existe respuesta sin pregunta previa.

A diario buscamos la coherencia, la cohesión,  la unicidad de criterios. Ser parte de la mayoría, alejarnos de ese preocupante uno por ciento de librepensadores. Nuestra motivación comienza con una similitud en el razonamiento ajeno.

Siempre trato de aislarme de cualquier idea preconcebida.  No por llevar la contraria o por absurda rebeldía. Desterrado en algún lugar de la memoria, aún recordamos cuánto son dos más dos. Quizá hayamos  perdido práctica, pero todos sabemos sumar. Es fácil. Sin embargo, vemos un enunciado que dicta “sen ² x + cos ² x”. Cualquier persona con un mínimo de formación matemática sabrá de forma instantánea que la respuesta es “1”, una entidad trigonométrica fundamental. Una operación compleja que se resuelve de manera simple, sencilla.

Pero lo fácil no siempre es fácil. Imaginemos una suma. Millones de sumandos, cada uno de ellos con miles de cifras. Todo el mundo sabe sumar, pero ante una situación así pocos se atreverían a resolverla. Se ha transformado lo sencillo en difícil, complejo. No es aritmética. Ni siquiera conocimiento. Es cuestión de perspectiva.

Según Benedetti, “cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Siempre me encantó su prosa, su poesía. Es más, su verdad. Pero lo siento, Mario, jamás creí tener respuesta alguna.