José Luis Gato
18feb/10

Sobre el tiempo

Sobre el tiempo

Fotografía: Víctor Nuno

Relatividad. Siempre he afirmado que sé cómo pienso yo, no así los demás. Algo que puede resultar tan obvio, no lo es en realidad.

Sin embargo, hay medidores universales comunes para todos. Un segundo, un minuto, una hora. Misma duración, misma preocupación. El tiempo, el que pone todo en su lugar, el aliado enemistado.

Las cuatro de la mañana. Insomnio, problemas, mala noche. Esconder o querer parar las manecillas de los relojes no tiene otro efecto salvo una enorme pérdida de tiempo. En esas largas madrugadas, mirar la hora cada cinco minutos no sólo no ayuda nada sino que traslada el foco del problema y convierte esa acción en la principal causa de desvelo.

En nuestra vida cotidiana podemos encontrar una interminable lista de indicadores relativos de tiempo. Amanece cada mañana aproximadamente a la misma hora. No te preocupes mientras no veas la luz entre las sábanas. O mientras se mantenga el silencio en calma. El vecino, el ruido de la calle, el tráfico. Simplemente busca algo que sea familiar, cíclico, casi puntual.

Para mí la única solución pasa por cambiar la percepción temporal. Cada día, tardo un café en leer comentarios. Generar nuevas ideas suele demorarme una ducha, un breve paseo. Medir constantemente la productividad es por regla general tan irónico como pensar en no pensar.

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3feb/10

La última primera vez

Recuerdos

Fotografía: Víctor Nuno

Productividad. Métodos diarios para construir un futuro mejor que el reciente pasado. Claves para el progreso, para el éxito, para la eficacia del ser humano.

Soy generalista por definición, por convencimiento, por demostración. Nunca creí en la sociedad utópica de Platón en la que me tuviese que ceñir a una única actividad conforme a mis aptitudes. Nunca busco esa disposición natural para desempeñar una determinada tarea. Provocar la aparición de nuestra capacidad es una consecuencia, no una finalidad.

Intentamos predecir o contemplar las posibilidades que nos ofrece el mañana. Todo parece más simple con una línea de tiempo programada. Pero no siempre fue así. En algún momento un impulso nos incitó a convertir tarea en afición. Durante el proceso de aprendizaje se fomenta la ensoñación, el soñar despierto. Si bien no es nuevo que nuestra motivación crece al disfrutar con lo que hacemos, conservar la ilusión de la primera vez, es más que un reto.

A veces me pongo a rebuscar entre estantes, álbumes o notas al margen. Para recordar una habilidad perdida. Quizá para encontrar ese nexo común entre actividades presentes y pasadas. Entre risas, echar de menos la nostalgia.

Recordar sensaciones es otra forma de percepción. Trasladarse a esos momentos, un simple ejercicio que convierte el ahora en mi última primera vez.