Espiral
Círculo. Edificio donde se reúnen sus miembros. Grupo de personas de un mismo sector o ambiente social. Órbita, perímetro, centro. Nos separa un diámetro incierto.
Circunferencias imperfectas, desdibujadas entre óvalos de tiempo, perfilan las fechas de una agenda analfabeta. Semanas mudas, encubiertas entre trazos despintados. Elipse de silencios, eclipse de sueños. Dentro, el mañana se despuebla de recuerdos.
Viajeros derramando a cada paso su destino desgastan los surcos que fueron caminos. Rondando, repetitivos, quedaron marcados dentro del círculo. Compás o plano, dibujante o retrato que van persiguiendo un calco, su propio plagio.
Geometría de ideas que sólo consigue ser prisionera de su seguridad. Ocultamos descuidos, imprecisiones, errores entre falsos pliegues de realidad. Pretender el cambio sin variar el ángulo es anticipar, una vez más, la misma proyección de escuadra y cartabón.
Líneas curvas, rectas, cerradas, abiertas. Diferencias que comienzan cuando nada es indiferente. Sólo caminando sobre el tiempo anduvimos este presente.
Ceguera
Oscuridad. Falta de luz que dificulta la percepción de las cosas. En lo escrito o hablado, que dificulta la comprensión de algo que se comunica. Falta de claridad mental por escasez de inteligencia, por confusión de las ideas.
De poco sirve remendar la brecha cuando la arena se echa en el lugar equivocado. Entre la mente y el suelo, demasiadas heridas en tan vasto terreno. Ser grieta en la zanja o fisura en la idea. El sentido común va quedando expuesto. Las verdaderas barreras no se alzan en pavimento.
El iluminador, quizá iluminado, no calcula superficies o vatios sino perfiles, mensajes programados. Destello, brillo extinguido. Hay distancias que no se miden salvo en pactos. Nuevos tratados, los nuestros, entre grises y negros vamos firmando. Si todos estamos suscritos no tiene sentido que sean juzgados. Somos testigos implicados.
Un reparto de beneficios que no conoce beneficiarios. Dividir el mundo, trocearlo en partes, sentido de pertenencia que impregna fronteras. Preguntar qué tanto influyen las proporciones entre quienes aportan o los que miran, entre legítimos digitales o analógicos de toda la vida. Respuesta anodina. En lugar de situar sobre el mapa, ahora señalamos en la infografía.
La opacidad nubla el foco, distorsionando el juicio propio. Curioso dilema, el desvirtuado protagonismo lo distinguimos como necesario. Mientras seguiré pensando que no hay amanecer sin invitación para contemplarlo.
Turista
Pausa. Breve interrupción de un movimiento, proceso, acción. Tardanza, lentitud. Un silencio de pentagrama que en cada frase va rompiendo las letras. Distancia, el símbolo que lo representa.
Pasan días, semanas, meses, agujas que golpean relojes de otros. Mi calendario se va poblando al son de persianas metálicas. Secuencias programadas, orquestadas, de los comercios que no descansan. Voces que suenan resquebrajadas adornan cuerpos estáticos al otro lado de la ventana. Sedentarios, predecibles, necesarios.
Recuerdo árbol, presencia, sonido. Sin nadie que escuche el crujido, los bosques siguen cayendo sin saber el motivo. Ausencia forzada, quizá deseada. Cada día observadores de ruido perfeccionan el escapismo en cada cultivo. Errantes del árbol caído, falsos nómadas usurpando otros sitios.
Sin saber el próximo destino, no hago maletas ni preparo equipajes. Alternando caminos preferidos, siempre dispuesto para un nuevo viaje. Si me viese facturando ilusiones, sin duda más que una ayuda, sería todo un lastre. Lo puesto, necesario bagaje. Visitante, peregrino, turista de los sentidos.
En lugar de aparecer en cada foto, prefiero poder contemplar las de otros. Saber que hay huellas que se dejan sin presencia, con la ausencia. El abuso de la voz propia impide apreciar el silencio melodioso. Seguiré viajando, contemplando en cada posada el turismo de las palabras.








