Vacío
Decidir. Dar una solución o juicio definitivo sobre un asunto. Inclinar a alguien a tomar una determinación. Disponer, sentenciar, fallar. No hay duda, temor o miedo que no decida una realidad.
Seguimos bordando recuerdos con hilo blanco, hilo negro. Inculpando al tiempo, somos nosotros los que forzamos el hueco relleno con salpicaduras de presente. Improvisado patrón que sólo luce por su extensión. Demasiados metros cuadrados repetidos en un mismo plano tornaron en predecible, lo espontáneo.
Imperfecta, tosca, el artesano del pasado no adorna la piel de la memoria. Sin detenerse en lo horizontal, busca, en los surcos, profundidad. La pausa como hebra se mueve entre lagunas del recuerdo impaciente. Coloreado entre momentos sólo importa el relieve que va formando cada pliegue. Desvirtuado, pero no ausente. Selectivo, pero nunca indiferente.
Simplificar no es trivializar. Recordar vivir, quizá vivir para recordar. Creemos que poblamos bosques sumando árboles de decisiones. Simples elecciones. Cuando todo es lineal, volver la vista atrás es no poder diferenciar, apreciar. Lleno de vacío el presente va quedando atrás.
Limpio, despejado, libre, un nuevo terreno para habitar. Construiré en vertical. Prefiero vaciar un recuerdo a no tener dónde soñar.
Siéntate
Sentar. Establecer las bases o los fundamentos de una teoría, una doctrina. Dejar una cosa asegurada o ajustada. Cuadrar, convenir. Estabilizarse, normalizarse. Sentarse a sentir, sentir cómo sentar.
Treinta días. Sólo un mes, uno de doce. Porcentaje, número, cifra, un dato más sin aportar. Para muchos, quizá para otros, el silencio es la palabra del no imaginar. No para mí, no considero un banco cualquiera de un parque más. Atípico, marginado, clamando el desgaste de tan sólo escuchar.
Sobran diseños, modelos, clones, que nos dificultan por dónde empezar. Cómo iniciar. En algún momento, algún lugar, decidimos las leyes que marcaron el supuesto azar que hoy se contempla casualidad. Se nos presenta como informal la rúbrica teñida de realidad. Ni propia ni de otros, es la propia, particular.
Hoy no borro almanaques, meses, horarios que en su día arroparon finalidad. Destacamos las mentes fluorescentes que marcan los lazos que recordar. No me dejo atrapar. Emborrono fechas, metros, pasos, que marquen el banco que debo ocupar. Que en su día solamente recuerde que hubo un instante que no quise olvidar. No pudimos evitar rescatar.
Pasarán momentos. Caducarán los inciertos. Mientras vosotros persigáis los recuerdos tan sólo dejadme en mi banco esperar. A cada uno de vosotros, sin más. En lugar de volver, deporté a otro nombre lo que era mi azar.
Luces
Sombra. Lugar donde no da el sol o se está protegido de él. Pequeña cantidad de algo. Ignorancia, oscuridad, clandestinidad. Sombras anónimas se difuminan tras un avatar.
Caminar entre aciertos, errores, seguidores, seguidos, ceros y unos, binarias decisiones. Parecemos haber acordado un nuevo mercado donde cada marca se apellida con un nombre comercial. El pasaporte digital es una suma de las sombras ajenas y nuestra propia identidad.
No hace tanto que la falta de líderes era el más repetido enunciado. Ahora se torna el hábito otorgando al concepto un nuevo significado, infinitas sombras que se proyectan con cada faro. Sin embargo, nada ha cambiado. Más que escasear influyentes, sobran influenciables. Influenciados.
El criterio propio tiene poco de nuestro y mucho de otros. Es más práctico buscar el foco que gastar tiempo entre la crítica al método roto, desbaratado, al plagio defectuoso. Como la luz a la sombra, demasiados candidatos pretenden, con su opinión, iluminarnos.
Seguimos mirando al suelo cazando siluetas de expertos auto-proclamados. Con tan poca luz, exponerse entre las sombras se convierte en un riesgo no deseado.
Un día cualquiera
Despuntar. Quitar o gastar la punta. Empezar a amanecer, brotar las plantas. Descollar, destacar. Cada mañana nos adelanta futuros suspiros de almohada.
El murmullo de los comercios golpeando entre las sábanas recuerda un mundo que no espera. Existe el paréntesis pero no la pausa. Entre miradas perdidas andan sombras cabizbajas. Perspectiva, ángulo, distancia. Un mismo instante, infinitas instantáneas. Vivimos la suma de nuestras ventanas.
Caminar sin confesar el rumbo. No dejar que la vida pase ante tus ojos, sino exponerte. Sentirte futuro, no presente. Que en algún momento aprecies el parecido entre no diferenciar y quedarte indiferente. Aminorar la marcha, sin detenerte, esquivando las huellas de los sueños rotos que va marcando la impaciencia de otros.
Prisa, deprisa, premura. Sólo conseguimos decepcionarnos antes y lo que es aún más preocupante, no sólo soñar menos, sino soñar peor. Para después buscar argumentos que más que razones, son lamentos donde recordamos qué fácil es hablar. Aún más simple es dejar que el tiempo ponga todo en su lugar. Siempre una excusa más.
Cuando te rindes a la evidencia, todo significa más de lo que expresas. Sólo entonces este podría ser un día de cualquier tipo, menos un día cualquiera.
Sin expectativas
Receptivo. Que recibe o es capaz de recibir, particularmente sensaciones y estímulos. Propenso, abierto. Términos cuyo significado parecen ser virtudes de diccionario.
Un café en compañía es la invitación inocente que rara vez deja indiferente a los aliados del tiempo. De promesas y secretos. De pasiones y temores. Despojarse del discurso, arroparse en otros ojos. Ingenuos de nosotros por no saber la diferencia entre lo común y lo corriente.
Nos empeñamos en equilibrar una balanza desconociendo lo que guarda en cada extremo. Lágrimas añejas van formando la solera del momento. Cuando nadie juzga la honestidad de los recuerdos, el aquí y ahora se torna lo único sincero. La afinidad va apareciendo al ser partícipes de un mismo sueño.
Trazar una expectativa es de algún modo, limitarla. Quizá prefiera seguir arriesgando al todo o nada. Sin saber en qué momento formé mi concepto de esperanza, hoy lo modifico, lo complico, hasta el punto de ignorarlo. El pasado simplemente complementa, por sí solo ni enriquece ni enseña. No podemos evaluar o definir lo que carece de referencia previa.
Sin expectativas, sin reseñas, prefiero esta ignorancia eterna. En mi vida, el presente continuo seguirá marcando las diferencias.








