Sigue
Seguir, proseguir, llegar hasta algún sitio. Estar atento a ello, observar con atención. Miradas mudas que acompañan cada instante de realidad.
Sigue. No es tan sólo una palabra. Cambiar tu nombre por sonrisa en la distancia, disimular lejanía entre voces que ya no callan. Saber que aquí, incluso ahora, no se negocian con la suerte o la esperanza, sino con el tiempo, su arrogancia. La misma que entre agujas atraviesa ahora la que en su día vistió mi calma.
Tergiversar, deformar, adornar un escenario que en lugar de mentiras, rebosa verdad. La misma celada que en cada paso, cada camino, se tiñe de improvisadas rúbricas. Tan cerca que dos pronombres recuerdan en cada huella que el pasado queda atrás. Quedó atrás. No quiero una senda estrecha que haga de caminar juntos la única posibilidad.
De poco sirve una meta solitaria. Cruzar la línea que sólo ofrece unos segundos de secas palmas. Compartir unos metros es suficiente medalla, dejaré en otras manos, otros senderos, la gloria ermitaña. Ante un presente estático mi futuro se torna nómada.
Sigue, escoge el destino, toma ventaja, comienza a marchar. Que al girarte sólo veas la silueta que marca mi sombra que te acompaña a la par.
Transformación
Transformar. Cambiar una cosa en otra. Hacer cambiar de forma o aspecto. Alterar, variar, mudar. Hacer cambiar el carácter, las costumbres de una persona. Cuando la realidad no cambia, renovarse, más que una opción, es una consecuencia necesaria.
Lo cierto es que el dolor que desde hace tanto me acompaña no sólo no cesa, sino que se agudiza. Puede que sea absurdo hacer caso omiso de la lógica, la razón, del sentido común que dicta la escasa o nula conveniencia que me atrae hasta estas letras, propias y ajenas. Es bueno recordar que todos, sin excepción, nos sometemos a un precio en lo dospuntocero. Aunque cambie la moneda de pago, mantenemos el dividendo.
Abusamos de la incompetencia matemática. Trazamos los perfiles y patrones que más nos convienen. Juzgamos, damos por hecho que quien comparte contenidos en horario de trabajo, es un vago. El desempleado que no sólo usa, sino abusa de las redes buscando construirse un nombre, sólo aumenta una lista de contactos que más tarde, olvidará. Habría que diferenciar al generalista del que no para de generalizar.
Es paradójico ver como aceptamos unas premisas en las que encajamos con suerte dispar. Una valoración basada en especulaciones, previsiones que no sólo desconocemos, sino que están en constante cambio. Una transformación que aún no conoce acuerdo entre definición o significado. Nadie identifica mérito, el esfuerzo que precede al beneficio o al daño. O seguimos en una dinámica en la que sólo cuentan resultados o quizá hayamos olvidado que hubo un tiempo en el que el empeño era digno de ser recompensado.
Es difícil asimilar que más que una adaptación, seamos nosotros los que llevemos el control. Incluso quien reniega deja constancia de su participación. Lo que empezó como una filosofía que se ha convertido en un estilo de vida en el que la decisión va más allá del sí o el no. Asalariados que arriesgan su puesto entre prohibiciones y redes, otros que ceden su tiempo a la respuesta de comentarios, quien en lugar de seguir inscribiéndose en ofertas de empleo, comparte su último post. En contra o a favor, el presente es reflejo de la opinión. Como nexo común, la búsqueda de la retroalimentación.
Ego, interés, aceptación. Pilares del dospuntocero que disfrutamos. Quizá una curiosa percepción del riesgo que sólo precede una mayor transformación.
Placebo
Sugestión. Sugerencia, fascinación. Control de la voluntad. Ceguera, ofuscación. No existe sustancia inocua que beneficie sin manipulación.
Un corazón ciego tiñe del color del engaño los ojos que ven el mañana. Es la sinceridad muda, llena de verdades que callan. Placebo de la mirada. Voces perdidas, quizá náufragas, entre olas que te arrastran y se calman.
La certeza es el placebo que sólo al tiempo no engaña. Entre la espera y la pausa, la distancia va secando la lágrima. Déjame congelar este presente, abrazarlo hasta que se torne agua. Convertir cada momento en gota de escarcha, por la orilla, por la ribera, derramando su recuerdo, salpicando una vida entera.
Placebo de la razón, hacer que la única evidencia sea la duda. Alternar el turno entre tú y yo, elegir uno de los dos. Estar seguro de lo inseguro, el protagonismo de la imaginación. Inocente, inofensiva, la mente nos brinda la mentira contraria a nuestra expresión. La dualidad de nuestro propio yo.
No quiero, sin una voz, hacer de las palabras, mi placebo. Tan sólo guardar los instantes que atravesaron las corazas entre recuerdos.
Más que un hábito
Confianza. Seguridad en uno mismo o en las propias cualidades. Credulidad, decisión, determinación. Trato amistoso. En confianza, entre nosotros.
Cada mañana despierto en un mundo se presenta a sí mismo como experto en antropología. No seré más que un iletrado, un analfabeto de la cortesía, incapaz de prejuzgar o valorar un buenos días. Entre seguir debatiendo los motivos sombríos que pusieron de acuerdo educación y empatía, prefiero aceptar que en un simple saludo se cruzan dos vidas: la tuya y la mía.
Cambian los tiempos, los momentos. El sentido común permanece inquieto. Nos sorprende lo evidente, más allá de tecnología, el simple hecho de haber transformado lo inaccesible en cercanía. Tan sólo hemos cambiado de categoría, de arquitectos de sueños a constructores del día a día. Es más que evidente que aquellos vínculos entre personas, lo llamados lazos débiles, cada vez se tornen más fuertes.
Las relaciones ahora se basan más que en hechos, en palabras. Desconfiar de algo o no confiar en nada. Un entorno dinámico multiplica la probabilidad de la elección equivocada. Ser conscientes de que existe algún riesgo no implica que conozcamos todas las ventajas. Prefiero firmar un interrogante a la afirmación que se tambalea. Es la confianza del ingenuo frente al temor del incrédulo.
Ante el silencio cualquier pregunta se encuentra oculta, vacía. Si la afinidad es un secreto que cobra vida en compañía, convertirse en confidente es quizá la respuesta a un buenos días.








