Simulacro
Sombra. Clandestinidad, anonimato, desconocimiento público. Penumbra, perfil, silueta. Ignorancia traspasando trazos y letras.
Veo un icono. Sonriente. Suena una voz. Resquebrajada. A ritmo, que no compás, de una extraña y casi obligada felicidad grupal. Trasvase de frases, citas, proverbios y criterios para mejorar. Demasiados casos en los que nosotros, no otros, fracasamos simular. Dejarse llevar no es dejarse arrastrar.
Nunca entendí las cadenas forzadas de bienestar. Sonreír aun cuando tu espejo se apena de ti, dejando tu reflejo atrás. Alegrías forzadas, alegoría del futuro que en recuerdo se dejó claudicar. Redefinimos lo simple, lo más humano, en una debilidad que sortear. Evitar, negar, rechazar. La apariencia se convierte en una técnica de ensayo continua, no puntual.
Luces que oscurecen sombras, avatares que entre engaños se deforman. Es un riesgo pretender que, por sí solas, las palabras nos cambien. Modificamos sensaciones, percepciones, intentando encajar en un concepto ajeno de realidad. Sería el placebo perfecto si no tuviese caducidad. Efectos secundarios tras la pausa, la tecla que deja de sonar.
No hay destino sin camino, ni retorno posible sin huella. Hasta ahora objetivos esperados, nunca definidos. Sigo sin querer por bandera mi sino, tan sólo lo que persigo.
Intersección
Color. Sensación producida por los rayos luminosos. Pintura, sustancia con la que se pinta. Viveza, matiz, carácter. Paletas que se desgastan del mismo lado.
Tiempo alejado de estas líneas, quizá demasiado. Dos o tres tecnologías al menos, varias revoluciones, unos pocos de silencios y algún que otro desconsuelo. Como siempre, todo, nada nuevo. Calor al son de un mismo color.
Teoría de conjuntos que va convirtiendo la intuición, elemento más elemento, en un simple sumador. De seguidores, seguidos y el supuesto recién conocido amigo. Defino nuevos círculos, nosotros, contigo. No conozco el desconocido.
Una lógica que no entiende de razón, de relación. Principio o fin de la privacidad, comienzo o término de lo social. Conceptos tiznados de un pasado erróneo, equivocado. Seguimos aprendiendo modelado. Espejos y hábitos.
No quiero relatos que recordar, ser preámbulo o final. Tan sólo dame un nuevo renglón y escribe, escribamos los dos.
Luz
Luz. Energía que hace visible todo lo que nos rodea, claridad que irradian los cuerpos. Fulgor, destello, resplandor. Mismo sol, misma sensación.
Despojadas las alegrías y tristezas del ánimo automático, cada línea se fue desdibujando. Sin refugio en campo abierto, van partiendo. Exilio al terreno ignorado. Negación digital de nuestra condición de humanos.
Mutismos que se miden entre palabras y tiempo, alentando ausencias no forzadas, razonadas. Necesarias. Confundir optimismo con euforia, identidad con anestesia de los sentidos. Luces sin sombras paseando entre nombres sin hombres. Silencios que retumban como golpes.
No quiero un refugio en cada palabra, hacer de las frases mi distancia. Ocultar la fría, seca, muda calma. Sigo buscando escenarios donde no haya tiempo ni lugar para el disfraz. La simulación de lo real no es más que realidad.
Pasan los meses. Caduca lo incierto. Sigo siendo cobijo de nuevos sueños. ¿Soñamos?
Figuras literarias
Figurar. Aparentar, fingir. Destacar, imaginarse o suponer algo que no conocemos. Aparento, supongo, imagino que somos escritores puntocero.
Atrás dejamos la fría y blanca nieve, las oscuras noches de pálida luna, para inundarnos del sorprendente gratis de un regalo. Entre ironía y epíteto, recuerdan que lo que se da a alguien sin esperar nada a cambio, tiene un precio, un coste alto. Un simple gracias no vale como moneda de cambio. Afortunado el que recibe sin ceder su particular pago.
Sin embargo distribuimos las cosas en partes para que otro u otros puedan beneficiarse de ello. Eso sí, Creative Commons, Copyleft, la idea es mía, como mío es el nombre, una mención antes que nada por supuesto, sólo si no ganas. Parece que nuestra verdadera filosofía gira en torno a compartir el beneficio, no el común ni el de otros, sino el propio. La figura lógica, paradoja, ideas contradictorias en un solo pensamiento. El ranking del reconocimiento enmascarado en lo dospuntocero. La perífrasis del ego.
Metonimia, metáfora, símbolo, los tropos literarios que dinamizan la evangelización de una continua alegoría. Cultismos, tecnicismos, neologismos enriqueciendo nuestro diario networking, el mismo que nos presenta y nos reafirma como managers de nuestra vida. La exclamación o pregunta retórica que da fuerza a los desahogos que, entre muros, tablones y estados, no buscan respuesta alguna.
Entre prosopografía y etopeya, construimos la semblanza de nuestra propia biografía. Expertos literatos derramando en un perfil, nuestro retrato.
Adicto a 140 caracteres
Siempre habrá detalles que escapen a nuestra razón. Evitamos pensar en ellos, los esquivamos en cierta forma, ya sea por no romper esa magia o por no sentirnos unos completos ignorantes. Pero cada día que pasa crece mi analfabetismo punto cero, se hace más latente, no encuentro la forma de plasmar este mundo digital en mi mente analógica.
Para expresarnos en Twitter tenemos a lo sumo ciento cuarenta caracteres, no entiendo cómo se necesitan cientos de páginas o miles de palabras para intentar definir qué es, qué nos aporta. Y no tengo la respuesta, ni jamás la tendré.
Una biografía no puede sintetizar una vida sin perder aquellos detalles que sólo el protagonista podría definir, al igual que sus minúsculas pinceladas son las que hacen de esa historia algo único, irrepetible. Como lo es cada Tweet, por frío que pueda parecer. Un simple enlace o dos palabras sin sentido son más que suficientes como para crear una nueva percepción, cambiar el orden de aquello que estábamos pensando, despertar una nueva curiosidad, incitar a responder o a difundir.
Por lo tanto, quizá se pueda describir qué funcionalidad tiene una aplicación en unos pocos párrafos, pero no así el impacto tiene sobre cada uno de nosotros, los que lo usamos y los que ni siquiera saben de su existencia. No lo voy a negar, me he vuelto adicto a Twitter por enseñarme, entre otras cosas, que:
“Tras cada palabra no se esconde una persona, en cada línea se presenta de una forma diferente”.
“Ciento cuarenta caracteres son más que suficientes para alegrar un día”.
“No todo el que responde o colabora tiene afán de protagonismo, simplemente está aquí y ahora”.
“El pasado, presente y futuro cobra un valor bien diferente cuando viene arropado por otros”.
“No es extraño querer saber de todo, lo extraño es creer saberlo todo”.
Podría hacer una lista interminable, pero siempre habrá detalles que escapen a nuestra razón.
¿Cuál es la tuya?
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