José Luis Gato
13ene/10

La simplicidad de Twitter

Simplicidad

Fotografía: Víctor Nuno

Desinhibición. No puedo hablar de psicología, pero sí de observación. En algún momento todos somos observadores. A diario se pueden leer apuntes que expresan más que una sorpresa ante un descubrimiento, ya sea por lo que aporta una persona, por su desinteresada implicación o por un sensación de pertenencia a grupo que no se define en base a hashtags o listas. Es algo tan habitual, que quizá no le prestemos atención.

El proceso de creación de  una cuenta en Twitter es todo un ejemplo de simplicidad. Cuando no te abruman con interminables cuestionarios y te limitas a poco más que nombre, localización y una breve descripción, entra en juego la creatividad. Esto por sí solo, ya supone una primera criba. Sintetizar en pocos caracteres lo que pretendes comunicar es todo un reto mental que con la práctica, se acaba volviendo habitual. Sin abreviaturas y sin destrozar el lenguaje, esto supone otro hándicap aún mayor. Sin advertirlo hemos sido nosotros y no una herramienta la que ha segmentado.

En Twitter nadie parecer dar importancia a tu edad, al trabajo o a si tienes un MBA. Esta es la desinhibición, la que aporta verdadero valor. Si eres interesante, lo eres porque sí. No hace falta tener un alto cociente intelectual para darse cuenta de lo evidente, nadie parece temer expresarse en lo que para muchos sería su “propio idioma”. Creo que las personas con mentes inquietas se sienten cohibidas a la hora de comunicarse, bien por temor a no ser entendidas o a ser calificadas como “bichos raros”. Lo increíble de todo es, que aquellos con verdadero talento, con capacidades innatas en diferentes áreas, no tratan por regla general deslumbrar con el manejo de las palabras. Raras veces se necesita descifrar mensajes a base de diccionario. Pero la realidad es que escriben fuera de esos 140 caracteres, aportan no sólo en forma de enlace y demuestran un interés poco habitual por su continuo reciclaje. Innovación llevada a la práctica.

Sé quién soy, todos pueden saberlo. No me escondo tras anonimatos o avatares. Por supuesto ni lo considero un juego ni creo que todos seamos iguales. Esa es la gran diferencia que me aporta Twitter frente a otras redes sociales. Cada día me cuesta más trabajo definirlo como "herramienta de comunicación", ya que si bien actúa como puente, crea vínculos entre personas que me atrevo a calificarlos de fuertes.

11ene/10

Apreciando cada ruido

Café

Fotografía: Víctor Nuno

Estudios, estadística, probabilidades, cálculo, variables. Hasta lo aleatorio necesita ser clasificado. Ruido blanco, ruido gris, ruido rosa. Coloreamos lo azaroso.

Por alguna razón siempre evité prestar especial atención a aquellos estudios que pretenden, con la mejor de las intenciones, arrojar verdades sobre los comportamientos, las utilidades y los hábitos. Esos datos, son sólo números. Que nadie me malinterprete, no los estoy menospreciando. Pero al igual que a un hipocondriaco no se le aconseja leer los prospectos de los medicamentos, no quiero que mi escaso conocimiento se vea condicionado por los comportamientos de unos y otros.

Ojeo los datos que van ofreciendo diferentes estudios sobre la información que aparece en Twitter. Observo, contemplo, pero nada más. No cuestiono su veracidad o el trabajo de fondo que dejan atrás. Pero en mi vida real, no tengo tantos por cientos de amigos. Ni coeficientes o constantes de creatividad.

Ahora toca el turno del ruido. Sí, lo interesante y lo que no. Lo prescindible,  lo que no aporta, es el ruido en la comunicación. Un "Buenos días" no genera valor. Un cambio de estado o una contestación, se compara a una sala de chat. Para los estudios, esto es insustancial. Esta no es mi realidad. Hace un rato publiqué "¿Alguien quiere un café?". El teléfono sonó. Una interesante conversación que comenzaba con "¿José Luis? Delicioso ese café".

Muchos echamos de menos los vinilos, su presentación, su sonido. Cuando la aguja caía sobre el plato, comenzaba el ruido. Ruido blanco. No sólo los puristas son nostálgicos. Ruido, más ruido.

Archivado en: Algún día 20 Comentarios
3ene/10

El sexo de los ángeles

ángel

Fotografía: Laura Burlton

Hará una semana o así, le preguntaba a Sara de Comunicatelo sobre qué tema podría escribir. Su contestación fue entre bromas “Sobre el sexo de los ángeles”. Hecho, el título lo confirma. Por otro lado, hace unos minutos charlaba con Paco Traver sobre mi peculiar proceso de asociación: “Los conceptos siempre andan colgados de ciertas etiquetas, es así como funciona la memoria asociativa”. Andrógino, ángeles, ideas, inspiración. Es una breve transcripción de mi memoria asociativa.

Cuando usamos la expresión “hablar sobre el sexo de los ángeles” nos referimos a una controversia baldía, intempestiva o demasiado sutil. Sin embargo, considero que los debates, las discusiones y las charlas que presencio cada día en la red bien son interesantes, o bien suelen despertar mi curiosidad. Tanto que no reparo en la mayoría de  las veces quién las inicia. Primero la información. Luego el ángel (Del lat. angĕlus, y este del gr. ἄγγελος, mensajero).

Las ideas son andróginas. No tienen sexo ni género. Son inmateriales. Como los ángeles. Hasta ahora no me había percatado de algo tan simple y tan evidente. La tolerancia en Twitter. No he visto menospreciar o rechazar ninguna idea ni frase en base a las creencias, la raza o el sexo del emisor. Quizá sea una nueva etapa o un periodo de transición al que todos nos estamos acercando sin reparar en ello. Mejor empezar hoy.

La inspiración no viene cuando el aire penetra en tus pulmones, es cuando oxigena tus ideas. Puede que me equivoque en esta reflexión, que no sea todo del color del que lo pinto, que únicamente haya coincidido de tal manera que lo perciba y lo asocie de esta forma. También entiendo que no soy objetivo, ya que uso más horas Twitter que ninguna otra herramienta o red social, he ahí el motivo por el que insisto tanto en las virtudes o posibilidades que voy encontrando. Sea como sea, al menos yo lo he etiquetado así, lo he conceptualizado de esta manera. Espero no ser el único.

En el fondo, no escribo sobre el mismo tema porque le dedique más tiempo. Le brindo más tiempo por los beneficios que me dedica. Como decía José Bergamín: "Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto".

Archivado en: Algún día 11 Comentarios
2ene/10

Lo que un Tweet esconde

barrera

Fotografía: Víctor Nuno

Ideas, ingenio, complicidad, aburrimiento, costumbres, empatía, apatía, saludos, desconocimiento, intereses, descubrimientos. Cada minuto, un concepto.

Entre amantes y detractores, el infinito y las limitaciones. Qué más dará el tiempo que se le dedique, lo aprovechable y lo que no. Que alguien me explique la ventaja de acotar la innovación. Si somos libres de nuestro tiempo, como dueños de nuestra imaginación, seamos nosotros, y no otros, los que marquemos las “inmutables leyes” de la colaboración. Da igual que motivos se escondan tras nuestro afán por “dar a luz”, ya sean personales, egoístas, de todos, altruistas.

Para fomentar este espíritu participativo, se han iniciado varias propuestas a mi parecer, interesantes, como puede ser el ranking FollowFriday.es o la comunidad de recomendaciones entre usuarios. Pero para ser honesto, y sin ánimo de ofender, todavía no he encontrado un método efectivo en Twitter que permita la localización de un experto, conocedor o apasionado sobre una materia concreta. Las biografías que podemos encontrar en los perfiles no son del todo significativas por miles de motivos, ya sea la creatividad, la humildad, la ausencia de la anterior, etc. Según pienso, no hay un indicador fiable sobre los ámbitos de competencia de un usuario.

Entre las buenas costumbres que más me sorprenden en Twitter, se encuentra el agradecimiento. Ayer mismo me preguntaban sobre la “importancia” de este extendido hábito. Gracias a Encarna Batet (@eba67), sé que proporciona salud psicológica, actúa como catalizador en la propia difusión, fortalece vínculos personales y un sinfín de beneficios que se pueden contrastar tras aplicarlo de forma continuada.

Aunando conceptos y virtudes de lo anterior expuesto, creo que se puede dar un paso más allá en esta particular Gestión del conocimiento. Me llamó tanto la atención que en esta última semana varias personas hayan calificado mi “retorno” como un “descubrimiento” que, dejando el ego a un lado, me ha hecho pensar sobre todos aquellos “desconocidos digitales” que tanto podrían aportar si no hubiéramos levantado barreras de forma inconsciente.

Llevémoslo a la práctica. Es una idea simple, de simple ejecución. El hashtag #aporta no tiene ningún uso hasta ahora. Completemos nuestra particular visión de qué aporta un determinado usuario, cuales son, a nuestro entender, sus virtudes, sus áreas de conocimiento, lo que le caracteriza y le hace único. Esa pequeña labor, fuera aparte de ser una excelente forma de agradecer el trabajo diario que muchos tuiteros realizan, permitiría relacionar de una forma más directa conceptos con personas. Un ejemplo: “@usuario #aporta marketing, innovación, creatividad, debate”. Puede ser una descripción analítica o creativa, de la misma forma que lo pueden ser nuestras búsquedas.

Cada día surgen nuevas ideas. Cada minuto, un concepto. De la idea al proyecto y del concepto a la realidad, en ocasiones sólo se alejan un paso.

Archivado en: Deseos 15 Comentarios
29dic/09

El día que seguí a un Follower

Followers

Forografía: Víctor Nuno

Para todo y para todos, el tiempo siempre transcurre a un ritmo de 60 segundos por minuto. Ese es el tiempo estimado para seguir a alguien en Twitter. Una breve biografía que no ocupa más de un párrafo a modo de introducción es para mí más que suficiente para la primera impresión.

Sin querer ofender a nadie, la verdad es que he prescindido de los manuales que establecen las pautas para conseguir miles de seguidores, así como las páginas y las aplicaciones que automatizan estos procesos, ya que no me aportan lo esencial.

Creo que no cuesta ningún trabajo dedicar parte de nuestro tiempo a conocer mejor a cada nuevo seguidor, leer su introducción, acceder a su perfil o a su página y tener un primer acercamiento mandando un simple mensaje de agradecimiento. No es que sea una norma, pero a mi juicio, las redes las componen personas, así que tenemos que actuar como tales. La tecnología es útil, pero sumamente fría, tratemos de humanizarla.

Esto es tan válido tanto para quien tiene un follower como diez mil. Cada cual puede gestionar sus contactos como buenamente crea, tener una relación 1 a 100 si considera que no puede estar atento a todo, pero que nadie se lleve a engaño, hay muchas formas de optimizar la productividad en Twitter,  un ejemplo es este post de J.M. Bolivar. Incluso se puede rizar el rizo, otorgando mayor o menor importancia a lo que estimemos oportuno en los ajustes de las llamadas a la API de Twitter.

Es complicado saber lo que alguien nos puede aportar si no lo experimentamos por nosotros mismos. De hecho, una vez que entras en esta dinámica en la que conoces a tus seguidores y ellos te conocen a ti, se multiplican las probabilidades de que acabes encontrando más contactos de tu interés. No es una estrategia en sí, es sentido común. Cuanto más te conozcan, más hablarán de ti, cuanto más hablen de ti, más se interesarán por lo que digas o calles. En cualquiera de los casos, siempre estás a tiempo de hacer algo "tan terrible" para muchos como un "unfollow". Ni nadie está obigado a leerte ni tu autoestima se calcula en base a retuits+followers.

El día que aprendí a seguir a un follower descubrí que se pueden crear vínculos entre desconocidos, que no existe persona por desconocida que sea que no pueda aportar, que esas "arrobas" que preceden a los pseudónimos no se asocian sólo a un nombre, sino a una persona con la cual puedes llevarte horas y horas hablando, que todo el mundo agradece un reconocimiento, un buenos días o un "ahora lo miro".

"No deja de ser humillante para una persona de ingenio, saber que no hay tonto que no le pueda enseñar algo". (Jean Baptiste Say)

Archivado en: Algún día 10 Comentarios