Una barrera de más
Echar. Hacer salir, despedir, dejar caer, asolar. Cuando todas las acepciones parecen tener una connotación negativa, aparece la añoranza. Echar de menos.
Le otorgamos un lugar privilegiado a la falta de alguien o de algo. La privación por aparición, la sonrisa de la nostalgia. Cada día nos cuesta menos echar en falta mientras no aprendemos a echar de más. Parece como si el decir abiertamente que no tenemos tiempo o que no podemos prestar atención, fuera una falta de diplomacia sentimental.
Puede que sea ignorancia emocional, pero si realmente hiciéramos un ejercicio de empatía, podríamos comprobar que quizás no siente del todo bien un simple "espérate", pero al menos en mi caso en particular, se agradece frente a un silencio que esconde un "no estaba escuchando, lo siento".
Más allá del aprendizaje comunicativo, del ganar-ganar relacional o del perfecto manual de cómo negociar, está nuestra competencia para conquistar el tiempo propio y ajeno. Aunque podamos pensar en paralelo y realizar varias tareas a la vez, considero que hacer de la atención una labor multidireccional más que una falta de respeto es un limitador de agilidad mental.
Un interlocutor atento no es aquel que regala su tiempo, es el que lo aprovecha. Será cuestión de percepción, pero para mí la honestidad es el respeto halagador. Hasta cuando requiere de un "ahora no".
Additional comments powered by BackType






febrero 24th, 2010 - 16:57
Hola José Luis
Mira como actua un bebe, cómo llora si no le haces caso, cómo negocia, cómo seduce, y cómo sabe cuando no le hace falta hacerlo….
Luego te haces más fuerte, requieres menos atención y consigues menos.
Luego otra vez en la vida necesitarás más…
un abrazo
febrero 24th, 2010 - 20:05
No sé que decir, la verdad… Hay que escuchar más que oir pero también es verdad que esta sociedad va a una velocidad que no permite según que cosas … como ese buen hábito.
Yo no sé si escucho lo suficientemente bien, pero hoy me dí cuenta que, a veces, perdemos demasiado tiempo hablando y escuchando a los demas cuando aún no nos hemos escuchado a nosotros mismos (y el resto menos, claro).
Un abrazo
febrero 24th, 2010 - 20:39
Hola Olivier,
Completamente de acuerdo, siempre he dicho que mi vida es seno(x). Para el que no lo sepa, va oscilando de forma periódica entre lo “negativo” y lo “positivo”. Pero creo que es aplicable a otros muchos periodos. Y a todas las vidas. :)
Un abrazo!
febrero 24th, 2010 - 20:47
Hola David,
El problema es que para escucharse uno mismo, también debe callarse. Esas voces interiores en no pocas ocasiones son más molestas y nocivas que cualquier otro ruido. Ser coherente con el resto desde luego empieza como bien dices con uno mismo. Siempre he diferenciado oír de escuchar. El primero sólo requiere un sentido, mientras el segundo, tiene una naturaleza mucho más delicada. No es sólo tiempo, a veces perdemos la motivación al escuchar. Y en consecuencia, al hablar. Es necesario tomarse más de una pausa. :)
Un abrazo!
febrero 24th, 2010 - 23:54
Qué vuelta la tuya!! Una semana por ahí y vuelves arrasando las palabras…
Y yo, como siempre, aprendiendo y disfrutando con tus “píldoras” plenas de curiosa filosofía. Pones el foco de la linterna en rincones, que estando ahí desde siempre, no les hacemos mucho caso.
Un abrazo grande
febrero 25th, 2010 - 00:01
Hola Pedro,
Intento redondear mis propias esquinas, para no dejarme nada que algún día por escondido confunda con olvidado. Me alegra saber que compartes conmigo estas pequeñas reflexiones. No te preocupes que volveré tantas veces como haga falta. :)
Un fuerte abrazo
febrero 25th, 2010 - 00:15
A veces vengo silente…, solo de oyente, sin comentarios, ya sabes: “cuando no sepas qué decir, mejor no digas nada”… :-)
Abrazote